#SerUniversitario

Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Es sólo una cuestión de actitud

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Estoy entrando por la puerta de la facultad mientras me saco los auriculares. Voy caminando por el pasillo al que dan todas las aulas y, afuera, contra las paredes, hay mucha gente apoyada estudiando con los apuntes. Desde el tren que los vengo rastreando como puntos en la multitud. A medida que me había ido acercando hacia el epicentro del caos se iban multiplicando. Caminando por la calle leyendo. Pasando pilas y pilas de hojas. Es época de exámenes.

Hoy hice una excepción y llegué puntual. Yo también tengo examen, pero todavía estoy un poco dormido para estar tan exaltado como mis compañeros. No vinieron muchos aún, y para cuando llegue la profesora tampoco habrán llegado muchos. Faltaron por miedo.

Frente a mí hay un grupo de chicas, todas ojerosas. Una le dice a las amigas que no durmió en toda la madrugada por quedarse estudiando. Llegan algunos compañeros y me preguntan si estudié. Les digo que repasé de los apuntes y se quedan mirándome atónitos. Me dicen que era una banda, que uno se levantó una hora antes para repasar. Me recuerdan que estamos en la universidad, que no es la secundaria, que esta universidad tiene mucho prestigio. Ahora me inquieto un poco, pero después me acuerdo que todavía falta otro parcial, que quizás haya recuperatorio y que de última, solo es una materia. Me recuesto otra vez, estirado en la silla, bastante relajado. Van llegando. Todos están frenéticos con sus apuntes, repitiendo frases en voz baja. Hay uno que me llama particularmente la atención: pasa las hojas de los apuntes como mirando todo a ver si encuentra una respuesta mágica a último momento. Algo que lo ilumine crucialmente.

Llega una chica y se sienta justo al lado mío y le veo temblar la mano. Le pregunto si está nerviosa por el parcial o si le pasó algo y me dice que hace una semana que está preparando este examen. Que no fue al cumpleaños de una amiga, que le canceló al novio la salida del domingo, y que todavía no sabe si está lista. No sé qué decirle. Le sonrío compasivo y le digo que se quede tranquila que no es gran cosa. Me mira un poco alterada, como si lo que le hubiese dicho hubiera sido algo terrible: “ésta es mi carrera”, me dice con la cara amargada, “para mí sí es gran cosa, tengo que aprobar”.

Me retraigo un poco antes de que le agarre un ataque nervioso y me muerda la mano. Saco el celular y me pongo a revisar Twitter. Uno de mis compañeros me pide que le tome una lección improvisada. Empiezo a leer todo el resumen que realizó y en mi mente me pregunto si entrará cada detalle insignificante que mi compañero anotó. “No sé si la profesora sepa tanto” le digo. Otro que me mira asombrado. Aparentemente soy un hereje.

Llega la hora de la verdad. Me acomodo en la silla luego de estar relajado cómodamente y me siento “correctamente” en esa posición rígida e incómoda. Llega el examen y son veinte preguntas. Hay una mezcla de ejercicios de cálculos y temas a desarrollar. Pero todo muy reducido a lo básico, cuestiones muy prácticas. Las respuestas teóricas tienen un máximo de tres líneas de extensión. Nos dan dos horas. Yo necesito una.

Me quedo quieto mirando a mi alrededor cuando termino. La chica que hace una semana no sale no escribió ninguna respuesta. No quiero levantarme y entregar todavía porque va a parecer que estoy alardeando. Pero el aburrimiento me gana y entrego. Mientras me levanto, una hora antes, todas las miradas se giran hacia mí. Se fijan a ver si entrego en blanco o escribí algo. Mientras camino hasta el banco de la profesora veo a un pibe comiéndose las uñas con los ojos muy abiertos como si tuviera miedo de algo. Llego y dejo el papel y la profesora me pregunta si revisé. Le digo que sí aunque en realidad no lo hice, no estoy muy preocupado, si apruebo bien y si desapruebo, mala leche.

Pasan las dos semanas y la profesora toma la lista y anuncia las notas: me saqué un nueve. “Meh, bastante bien” pienso. Nadie lo entiende, mis compañeros no me creen que no estudié, o que sólo repasé de los apuntes. Me preguntan si me copié. No soy la nota más alta, no me interesaba tampoco. Pero si vamos a los hechos, tampoco me importaba aprobar. Entonces les digo que es fácil la cosa: es una cuestión de actitud. Que lo importante es sentirse seguros y relajados frente al examen, que no es tanto llenarse la cabeza con muchos conocimientos y pasarse días y semanas sin salir leyendo y leyendo, sino de prepararse hasta donde se sientan seguros y después saber que es sólo una materia. Que si aprueban bien y si no, mala leche.

Todos se ríen, como si hubiera estado siendo sarcástico. Pero realmente ese es el truco para mí, plantarse frente a la situación como algo más relajado. Tomarse todo con un poco de agua.

La universidad es un juego divertido donde te vas a encontrar con gente interesante, vas a hacer amigos, vas a aprender y vas a salir con un laburo. Pero es un juego. Un camino más o menos aleatorio que alguien alguna vez armó para que vos después te recibieras y trabajaras. Así que relajá un poco con la facultad, lo esencial no va a ser el estudio, sino la gente que vas a conocer, el tiempo que vas a pasar con ellos.

Al próximo examen que vayas no sobreestudies, porque te vas a maquinar y vas a terminar pensando que no te alcanza, y si encima te va mal, sonaste. La próxima vas a querer estudiar más y más. Aprendete lo más importante y cuando te sientes en el examen, tranca. Cada uno necesita un método diferente para estudiar pero no hay duda de que frente a la hoja en blanco lo mejor es meterle actitud canchera, algo que le demuestre al profesor (pero en especial a vos mismo) que estás listo para pasar. Es una lección de vida. Todo se va a reducir a una cuestión de actitud. Y si te olvidás, recordá las sabias palabras: “Si apruebo, bien y si no, mala leche”.

Autor: Sebastián Mastruzzo

1997. No como carne porque me creo cool. Letras en la UNSAM/ Comunicación en la UBA. El internet es un lugar maravilloso para que los giles opinemos así que acá opino yo.


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19 comentarios

  1. Genial, sin palabras, buen consejo

  2. Me encantó desde el título!!! Me divertí leyéndote…Admiración, mucha admiración…Tan chiquito y tan genio!! Claro que siempre es una cuestión de actitud y necesario es que no se nos olvide a cada momento, en cada ocasión…

  3. Que grande!!! esa es la actitud.

  4. A veces me hacés acordar de porqué te quiero Mastruzzo

  5. Lo que necesitaba para presentarme a rendir esta semana. Gracias!! y si desapruebo habra otra oportunidad fuee

  6. Sebi. Muy bueno. Recuerdo mi epoca de estudiante y en gral todos teniamos miedo. Y con el tiempo uno aprende q el miedo paraliza y tb con los años uno aprende q nada es tan dificil y complicado y q todo es cuestion de actitud. Beso

  7. Excelente lo tuyo. Copio y guardo en archivo como guía para mi carrera.

  8. No puedo estar más desacuerdo. La Universidad no es un juego, estas formando tu futuro y te estas formando como profesional que un día va a ejercer lo que estudió. Si te lo tomas como un juego, asumo que cuando trabajes de eso va a ser un juego también… Obvio que la actitud importa, pero los conocimientos no aparecen espontáneamente por tenerte confianza. Jamás vi gente tan asustada frente a un parcial/examen como en este texto; claramente eso fue exagerado para resaltar lo tranquilo y canchero que es el autor. Esta bien no tomarse las cosas tan seriamente que termines asustado y en pánico, pero la actitud tiene que ser previa a la evaluación: le pones ganas (de aprender y de aprobar) y te tenes confianza en que te va a ir bien. Pero repito, la Universidad no es un juego. Si se lo toman así, lo lamento por ustedes.

  9. La Universidad para mí es algo muy serio, es mi carrera y mi futuro. No podría tomármelo así jamás. En el colegio era así como te leo: sólo repasaba, sacaba buenas notas y me sentía genial. Llegué a la U y me di cuenta de lo que me pasaba: en el colegio el nivel era muy fácil para mí, en la U no lo es en lo absoluto. Me tocó ponerme a estudiar hasta quemarme las pestañas, cancelar salidas, estar como tu compañera de al lado. Vengo aprobando con buenas (no espectaculares, pero buenas) notas gracias a mi esfuerzo. A ti no te resulta mayor problema, comome pasaba a mi en el colegio, o bien no es tan importante la Universidad para ti, pero para algunos de nosotros es realmente importante y realmente nos cuesta estudiar.
    Por otro lado, sí concuerdo con la actitud, si no creés que vas a aprobar no vas a aprobar por mucho que hayas estudiado. Hay que ir con fe de que estudiamos un montón, realmente sabemos y eso valdrá la pena. Si vamos muy inseguros le daremos la vuelta a cada pregunta buscándole el lado escondido que no existe y así no aprobaremos…

  10. FELICITO TU ACTITUD TU CAPACIDAD,Y LA VIDA TAMBIEN ES PARA DISFRUTAR ADELANTE!!!!

  11. Para que sea una cuestión de actitud y estar tranquilo frente a un exámen, justamente hay que estudiar, y mucho, la carrera no es un juego, ingeniería no se aprueba con actitud ~

  12. Creo que tenes razón. En diciembre, de nueve finales aprobé siete (estudio en terciario, así que no tenemos materias cuatrimestrales). Cuando me puse a estudiar para el primer final de febrero, me dije a mí misma que tengo que cambiar de actitud. Porque sí, la carrera es importante, pero no creo que tan importante como para enfermarme de los nervios o algo; así que decidí ir relajada, y si no aprobaba, tengo otra oportunidad en agosto. Y el resultado fue tal y como vos contas: aprobé las dos materias sin ningún problema. Muy bueno el post.

  13. Genial, me siento muy identificado con vos, me paso lo mismo hace unas semanas en mi primer parcial, y me habia pasado lo mismo en el examen de ingreso (me saque 9.5) sin haber estudiado demasiado como mis compañeros, pero creo que no es ese el tema sino como decis simplemente la actitud y tratar de estar tranquilos y que desaprobar no es el fin del mundo, relajarse y disfrutar de la Universidad y que no se vuelva una obligacion cada examen, sino afrontarlo como una simple etapa a la que estamos expuestos y nada mas que eso. Abrazo! Me encanto lo que escribiste

  14. La verdad es que me sentí muy identificada con lo que dijiste porque me pasa igual: voy relajada, sintiendo que incorpore los conceptos mas importantes, recordando las clases y alegrándome de que lo primordial para mi a la hora de estudiar no sea aprobar pero si aprender. Después de todo, si uno se restringe tanto termina sufriendo.

  15. Buenísimo el post 😀

  16. Que lindo post y que lindo saber que no soy un bicho raro sólo por andar tranquila disfrutando la carrera, y no padeciendola. El secreto es no obsesionarse pero si ir pasito a pasito, un poquito hoy, un poquito mañana y llegas re bien sin sacrificar nada. Es una cuestion de actitud, pero de actitud para la vida, de saber que nada es tan importante como para hacerte pasar malos ratos de esa manera.

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