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Experiencias universitarias contadas por universitarios.

La zona de confort y los miedos al cambio

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¡Cuántas preguntas, dudas y demás sensaciones al elegir una carrera! Sin embargo, una vez que elegiste una y te embarcaste en esta gran aventura hacia el título, puede pasar que vuelvan las mismas dudas y a veces lleguen otras nuevas.

A lo largo de la carrera uno va conociendo materias, autores, áreas de desempeño que tal vez nunca haya llegado a sospechar. Es normal que al conocer cosas nuevas, nuestra zona de interés se amplíe, se bifurque, tome caminos impensados anteriormente. También es normal que esto nos de un poco de miedo.

Acerca de esta sensación, existe una “teoría” que explica que donde nos movemos habitualmente es nuestra zona de confort. Nos sentimos cómodos en ella porque es lo que conocemos, lo que sabemos hacer, donde las cosas las hacemos casi en “piloto automático”. Rodeando esa área se encuentra la zona de aprendizaje. Entramos en ella para aprender cosas nuevas, conocer nuevos lugares, hablar otros idiomas. Es una zona donde no estamos tan cómodos como en la de confort, sin embargo, las personas reaccionan distinto ante ella. A algunos les gusta “explorar” esta zona y otros lo hacen con miedo.

Más allá de la zona de aprendizaje se encuentra una zona conocida por dos nombres: zona de pánico o zona mágica. Como te habrás dado cuenta, estos dos nombres se corresponden con la actitud que se tenga ante ella. En esta zona se encuentran todas las cosas que no conocés porque aún no estuviste ahí.

Algunos se animan a “salir” a la zona de aprendizaje pero pocos se animan a entrar en la zona de pánico o zona mágica. ¿Qué puede ocurrir al estar en la misma? Todo depende, ni más ni menos, de vos. Como siempre, como desde el principio, simplemente que ahora se hace obvio. Cosas que todavía no imaginaste pueden llegar a pasar, tal vez, hasta descubras qué es lo que verdaderamente te hace feliz hacer.

El miedo más grande al llegar a esta zona es perder todo lo que tenemos por sentado, nuestra área de confort. Sin embargo, no hay que pensarlo de esta manera, ya que, de hecho, no se pierde todo lo que nos hace sentir cómodos sino que al salir de esta zona, la ampliamos. Es entonces que nos sentimos bien haciendo cosas que nunca habíamos hecho. Y no sólo nos sentimos bien, sino que nos sentimos felices.

Si estás contento con lo que estás estudiando pero no sabés bien qué querés hacer después, si no te sentís bien con lo que estás estudiando, si no te gusta tu trabajo o te gusta pero sentís que lo hacés de forma automática, no tengas miedo de salir de tu zona de confort, pasar por la zona de aprendizaje y llegar a la zona mágica. ¡Miles de nuevas experiencias te esperan!

Autor: María Sol Sogari

Flamante Lic. en Ciencias de la Comunicación (tesis en curso) en la UBA.


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