#SerUniversitario

Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Ya sé qué quiero ser cuando sea grande

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Hace tiempo que venía pensando en escribir este post, pero por alguna razón algo me frenaba. Probablemente porque este tipo de revelaciones no ocurre tan seguido, y puede llegar a ser algo demasiado personal como para compartirlo con todo el mundo cibernético.

Los estudiantes de Medicina en general sufrimos un flagelo eterno desde el día que decimos: “Mamá, papá: voy a estudiar Medicina”. Desde ese momento, no hay cumpleaños, ni reunión familiar, ni velorio en el cual no te pregunten: “¿Y qué especialidad vas a seguir, querida?”.

Por alguna misteriosa razón, la familia cree que estudiar Medicina no es suficiente. Creen que uno nace con la misión de vida de ser especialista en dedo meñique del pie izquierdo y que lo sabemos desde que tenemos 12 días de vida, pero que lo ocultamos porque nos queremos hacer los interesantes.

Elegir “la especialidad” para algunos es muy sencillo: entran a la carrera sabiendo qué quieren ser después, y llega el día que se reciben y siguen convenciDoctordos de que esa es “su” especialidad. Yo los llamo “Los Elegidos”.

Después están “Los Enamoradizos”, a quienes envidio profundamente (en el buen sentido): a ellos les gusta todo, absolutamente todo, desde la Pediatría hasta la Gerontología, pasando por todas las especialidades quirúrgicas y clínicas que existen y existirán. Ellos tienen el futuro más sencillo: solo tienen que elegir una opción entre un millón de posibilidades. Bueno, tal vez no es tan simple. Pero tienen opciones, muchas opciones.

Finalmente, estamos otros tantos y yo, en “El Club de los Negados”: probablemente todos nosotros entramos a la carrera con la idea de seguir una especialidad en particular, pero solo lo decíamos como para “tirar algo” y no quedarnos en silencio cuando nos preguntaban. Somos esa gente que con cada nueva cursada de una especialidad teníamos la esperanza de que nos enamore profundamente y que, con una especie de revelación, nos grite: “¡Soy yo, me estuviste buscando todo este tiempo, acá estoy!”. El problema es que esta revelación no ocurre. Van pasando las materias, y vamos descartando opciones bajo la promesa de “no sé qué voy a seguir, pero estoy segurísimo que no voy a ser ni esto, ni esto, ni aquello”. Y así, mes a mes, poco a poco, la lista se va achicando.

Sin embargo, el título de este post es un spoiler. Yo ya sé qué quiero ser cuando sea grande, cuando sea médica. Yo tuve mi revelación. Esas revelaciones que creía que eran una mentira para que Los Negados no se sintieran un fracaso, en verdad existen. Yo la tuve y juro que existen. Creo que nunca me voy a poder olvidar de ese día, ese lugar, esa doctora, esa nena, ellos que estaban conmigo. Pueden parecer palabras sin sentido, pero cuando la sentís, LA SENTÍS FUERTE.

Cuando sea grande quiero ser pediatra. Y no creo que ya nadie pueda sacarme la idea de la cabeza; la llama ya está encendida. Y sé que en el fondo, más allá de que desde antes me seducía un poco la idea, la culpa de eso es de la hermosa e increíble cursada que tuve en el Hospital General de Niños “Dr. Pedro de Elizalde “ (o ex-Casa Cuna). Y eso se lo debo a quienes me impulsaron a que vaya a ese hospital, a quienes se ocuparon de que veamos realmente cómo era la especialidad y todo lo que involucraba, y a quienes me acompañaron esos intensos meses. Ok, voy a llorar. Pero sí, cuando sea grande quiero ser pediatra. Y de ser posible, quiero ser pediatra en el Elizalde.

Eli

Lo que aprendí de todo esto, y acá viene lo importante para quienes aún están en la penumbra, es que si tenés una leve sospecha de que una especialidad puede ser la que en un futuro vas a seguir y hacer una residencia, investigá, golpeá puertas, hacé llamadas y todo lo que esté a tu alcance para encontrar la mejor cursada posible. Es increíble lo mucho que te puede “desenamorar” una mala cursada de una especialidad en particular. Así que hacé lío, porque puede valer la pena.

Y una recomendación que tengo para cualquier persona que de ahora en adelante me pregunte (y que poco tiene que ver a la hora de elegir una especialidad): cursen Pediatría en un buen hospital, que tenga una buena cursada, que tenga nenes, que te prepare para el examen. Pediatría es el gran cuco de la carrera, el examen al que más miedo le tenemos todos los que estamos en este baile de estudiar Medicina. Hay que prepararse del mejor modo posible. El Hospital Elizalde, en mi caso particular, también cumplió con ese objetivo, por eso es el hospital que más recomiendo para cursarla. Estoy enamorada de él y probablemente lo voy a seguir estando siempre. Hay algo que mucho no se ve últimamente en la carrera: médicos con vocación docente, con ganas de que vos aprendas, dispuestos a quedarse tres horas pasado el horario de clase para que vos no te quedes con dudas, entusiasmados por enseñarte cómo hacer un examen físico o por mostrarte un caso interesante que entró el fin de semana a la sala. Yo todo eso lo encontré en el Elizalde. Y también me encontré con mi vocación. Explícame cómo no estar enamorada de un hospital así.pediatria

Cuando sea grande quiero ser pediatra. Pediatra como esos pediatras del Elizalde. Cuando sea grande quiero ser pediatra del Elizalde.

Autor: Milena Rivero Segura

Estudiante de Medicina, UBA. Antes me estresaba insultando a Funes Mori en @Milelandia. Ahora, ya maduré. ¡Casi médica (en instantes)!


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8 comentarios

  1. Mi revelación fue hace unos meses, terminando de cursar los últimos dos meses de la carrera. También fue en la guardia que lo descubrí, porque la corazonada y la felicidad de querer hacer eso toda mi vida me sorprendió hasta las lágrimas internas jaja.
    Se hizo esperar años, estoy dentro del grupo de “los enamoradizos” y creeme que también es una posición desagradable. Te gusta tanto todo que no sabes que elegir.
    Muy linda notaaa, éxitos!

    • Es hermoso cuando pasa.
      Y entiendo a los enamoradizos, no la tienen nada facil… pero al menos tienen más opciones.
      Beso grande y mucha suerte!

  2. Desde mis casi 80 “pirulitos” no voy a pretender que me atienda esta niña. Pero…vivo, por diversas razones, entre ellas un Leriche que me joroba bastante, en un Hospital Geriàtrico. Tuve la inmensa suerte de tener un mèdico de cabecera, que màs que mèdico es infinitos amigos en uno. Esta instituciòn tiene un departamento de estudios a los cuales concurren mèdicos haciendo sus pràcticas obligatorias y estudiantes de Medicina practicando algùn año. La idoneidad de MI mèdico, su didactica, su amor por la profesion -que lo impulsa a seguir estudiando, no es gerontòlogo sino generalista-, las explicaciones simples a los pacientes y completas a sus estudiantes, algunos de los cuales son extranjeros con concurrencia a la UNR. Su dedicaciòn-infinidad de veces viene fuera de sus horarios y dìas, incluyendo feriados, en fin, todo èl, exudando alegria e IDONEIDAD en todo momento contagia. Aùn a sus propios colegas de este nosocomio. Callo su nombre. No le gustan los “mimos”. Pero es mi opiniòn que si esta niña hubiera estado en la UNR, seguro, seguro, hubiera elegido curar de sus “nanas” a nosotros, los viejos muchìsimas veces olvidados por todos. Un abrazo fraterno.

  3. casi lloro :’) bellisimo

  4. Re liindo!
    Comparto, las revelaciones existen.
    Fundamental evitar las malas cursadas y buscar mentores que amen lo que hacen, un mal profesor te puede tirar todo abajo.
    Estudio ingeniería en la UNR donde hay una sola cátedra para cada materia especifica de la carrera y la verdad que, a veces, hay que buscar inspiración puertas a fuera de la facultad porque hay cada nabo dando clases…

    Arriba la voluntad y la vocación! gracias por la hermosa nota!!

  5. Estoy en el que sería el último año de la secundaria sino iria a una técnica (tengo un año extra) y luego de pensarlo muchísimas veces, de tener dudas y miedos, puedo decir que voy a estudiar medicina y seguir con neurología. Mis miedos son mayormente porque no quiero dedicarme a diagnosticar, lo que yo quiero hacer es investigar y eso no va a cambiar. Tengo muchisimos miedos por la dificultad y sobre todo porque voy a tardar muchiiiiiisimo en recibirme, porque además de esto quiero hacer el doctorado en neurociencias. Quizás ya tener todo planeado no sea lo mejor, quizás decidirse a último momento como vos puede ser lo mejor, aunque tal vez no. Todo tiene sus ventajas y desventajas, pero espero que todo siga su rumbo y termine bien. Por último, te felicito!

  6. Hola! Estuve leyendo tus post. Al final si has trabajo todo este tiempo ? Estoy estudiando medicina en Venezuela y estoy apunto de tomar la decisión de irme a la UBA pero mis papas no pueden mantenerme entonces seremos solo mi pareja y yo. Estuve leyendo sobre trabajar y estudiar, podrías darme alguna opinión ? Es posible ? No lo es?

    • Hola Ángel,

      Como veo que nadie respondió a tu duda, lo voy a hacer.
      Estoy terminando primer año. Y te voy a decir que se se puede. Al menos desde mi experiencia que fue trabajar desde el cbc hasta ahora y planeo seguir uno o dos años mas. Se puede. Empece con unas poquitas horas hasta un trabajo actual full time y no es imposible. Te haces los espacios, te ordenas para que el tiempo sea lo mas útil posible y tampoco deje de tener vida por ello. Cuando son los mommentos de mas frustracion? un dia antes de rendir cuando sentis que necesitas un dia mas, cuando estas en la oficina o donde sea que estes y tus amigos estan repasando y vos no podes, pero exceptuando esos dos momentos, se puede. Vas a encontrar mucha gente que te diga que no, que es imosible, No escuches esos consejos. Cuanto mas lo quieras, mas te vas a esforzar y rinde sus frutos.
      Saludos!

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