#SerUniversitario

Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Y vos, ¿cómo te recibís?

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Domingo al mediodía, el reloj marca las 15:12. Charla de sobremesa después de un muy buen asado hecho por el tío que ya lleva años de experiencia en el puesto. Llegan los platitos chicos, las cucharitas y el postre que hizo la abuela con tanto cariño. Detrás, le sigue el suave olorcito a café que viene de la cocina. Las conversaciones van pasando de las noticias internacionales de mucha relevancia a las historias del hijo del vecino, del sodero, de aquel compañero de escuela que era nieto de la vecina de la tía-abuela y demás personajes en el recuerdo. Respirás hondo, le pegás el primer bocado a la torta de la abuela y pensás por dentro: “¡Qué momento! ¡Qué placer! ¡Al fin un rato de tranquilidad y placer después del trabajo práctico y los tres parciales que tuve en la semana!”. Todo cuadra, todo está bien, es tu momento, só vó… cuando de repente surge una voz familiar por allá, del otro lado de la mesa, que pregunta en voz alta con un tono que denota cierta ironía y con un gesto pícaro: “Cheee… ¿Y vos Marquitos? ¿Cuándo te recibís?”.

El momento de éxtasis arruinado.

Esta escena, con actores más, actores menos y algunos detalles diferentes, se ha dado en la vida del 100% de los estudiantes universitarios. Lo que seguro no cambia es esa pregunta final… ¿Y por qué? ¿De dónde viene? Quizás de una idea errada de la vida universitaria, quizás de una expectativa social global sobre los educandos universitarios expresada en una persona, quizás de una mirada idealista arrastrada de la escuela secundaria donde los tiempos están perfectamente definidos y sincronizados más allá de las individualidades, o quizás, porque quieren que me deje de joder y me ponga a laburar. Todas alternativas igualmente analizables. Lo cierto es que esa pregunta es terrible. Sobre todo porque hace pensar en que tengo que terminar antes de cierto tiempo, hace pensar que estoy corriendo una carrera y que encima la voy perdiendo. Pero… ¿Realmente estamos en una ’carrera’? ¿Alguien me da un premio si llego antes que mi compañero de banco? ¿Tengo que hacer todo lo posible por terminar primero? ¿Quiénes son mis sponsors? ¿Por qué nadie me avisó de la clasificación? ¿Si el estudio es una carrera, cuando salgo al boliche choco con el paredón? Las preguntas son muchas y muy difíciles (?) pero la verdad es que no, no estamos en una carrera. Sin embargo, la presión del ambiente viene a hacernos creer que sí (desde ya, llamamos carreras universitarias a las diferentes orientaciones de estudio).

Hoy en día, con mi quinto año de estudio, estoy más convencido que nunca de que la etapa que pasamos en la universidad no puede (ni debe) resumirse a sentarse, leer libros o fotocopias (muchas veces desactualizados) y aprobar las materias del plan de estudios en el menor tiempo posible. Las facultades ya no son las de antes, ofrecen decenas de propuestas paralelas al plan de estudios y nosotros no podemos dejar de aprovecharlas.

El objetivo principal de la universidad no deja de ser el mismo: insertarnos en el mundo laboral –y ser funcionales al sistema. Sin embargo, nuestro futuro profesional no va a depender sólo del título universitario. Va a depender casi de la misma manera de las habilidades, las preguntas y las ambiciones con las que nos presentemos. La universidad hoy abre un abanico de posibilidades para desarrollar esos aspectos. Por ejemplo:

  • pocas cosas me ayudaron tanto para hablar correctamente en público (clave en mi orientación) como la posibilidad de dar clases de apoyo en el ingreso;
  • charlar con un desconocido o abrirme a nuevas perspectivas no resulta tan atemorizante desde que hice un intercambio estudiantil;
  • estoy seguro de que mi mirada crítica es distinta luego de acercarme a una agrupación política en mi facultad;
  • la certeza de poder cambiar la educación desde adentro se me hizo más cercana gracias a tomar la decisión de ser ayudante de cátedra y encontrarme con un profesor que ya estaba intentando cambiarla.

Estas cuatro alternativas son aquellas que pude hacer y sobre las que puedo hablar, pero son tan sólo una pequeña muestra de todas las variantes presentes en una universidad: pasantías en empresas, pasantías de trabajo en la misma universidad, becas de investigación, proyectos de extensión universitaria, voluntariados, etc.

La universidad nos puede hacer sacrificar mañanas de sueño, tardes de ocio o noches de locos (?) y nosotros nos podemos quedar lamentándolo. Pero también nos puede ayudar a ganar experiencias nuevas, habilidades inesperadas y confianza en nosotros mismos. De nosotros depende ver con qué parte nos quedamos. Ojalá que la mirada deje de centrarse en el tiempo que lleva o en el papel que nos da. Ojalá la mirada se centre en nuestras aventuras, en nuestras experiencias, en la manera en la que salimos al mundo… ojalá dentro de diez o quince años veamos a nuestro sobrino o nuestro primo y con una sonrisa picarona le preguntemos: “Y vos… ¿cómo te recibís?”.

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Autor: Marcos Bermúdez

Estudio Licenciatura en Administración en la UNL porque Licenciatura en Casi Todo no existe. Fan de Los Simpsons, River y desaprovechar el tiempo libre. Si hubiera una lista de Spotify con los temas de la carrera iría por la vigésima licenciatura.


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