#SerUniversitario

Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Caminante no hay camino

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Desde siempre tuve una gran afinidad con las ciencias médicas, con la biología, la salud y el cuerpo humano. Quizás porque al nacer con una patología de base siempre estuve rodeada de médicos, tratamientos y gran parte de mi vida transcurrió entre consultas y cirugías en una clínica. Pero desde la mitad del secundario supe que quería estudiar Nutrición. Fue una de las pocas decisiones con las que me había enfrentado hasta entonces, lo decidí y hasta hoy es lo que me gusta. Jamás cambié de opinión, pero no fue tan sencillo.

El primer problema surgió cuando descubrí que la universidad más cercana en la que se estudiaba la carrera, estaba a 45 km de la ciudad en donde vivo. Como decía, nací con una patología que me impide caminar y movilizarme normalmente, por lo tanto mis bastones son mis mayores compañeros en esta vida. Cuando le planteé a mis padres lo de la carrera, con 14 años, recuerdo como si fuera hoy todo lo que se produjo en mi familia: incertidumbres, dudas, contradicciones. La duda era: ¿cómo iba a hacer? Era impensable que cuando empezara la facultad, con 17 años, fuera a vivir sola, lejos de casa. También que viajara en colectivo, ya que la facultad y la terminal se encuentran separadas por varios kilómetros. Otro problema era la parte académica, los horarios, el carácter impersonal de una facultad, la integración social -nada fácil en personas con discapacidad-, la infraestructura (escaleras, por ejemplo) y podría seguir enumerando dificultades hasta el día que me reciba. Continuar leyendo →

Querida familia: no quiero ser médica ni abogada

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Elegir la carrera que iba a seguir fue una de las decisiones más difíciles que tuve que tomar, en primer lugar porque soy la primera integrante de mi familia que estudia una carrera universitaria. Desde muy chica sostenía que iba a estudiar Medicina o Derecho, pero con el paso de los años me di cuenta de que mi vocación iba más bien dirigida a las falencias de los menores, ya que me siento muy identificada con cada problemática que voy conociendo a lo largo de distintas charlas, entrevistas y seminarios a los que tengo el honor y la suerte de asistir.

El gran problema que se me presentó fue plantearle al resto de la familia mi decisión, pero si bien sabía todas las objeciones que iba a tener por parte de ellos como las típicas críticas “¿quién conoce esa carrera?”, “¿cómo no vas a elegir otra facultad?”, “vos tendrías que estudiar Derecho”, “te vas a morir de hambre”, etc., etc., etc., la decisión estaba tomada: Licenciatura en Psicopedagogía. Y hoy puedo decir que no me arrepiento de haber elegido esta carrera, así que ¡a no echarse para atrás con la elección de la carrera aunque tengan el mundo en contra! Continuar leyendo →

El elefante en la sala

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La primera clase de matemática en Puan no me la olvido más: de unos 30 alumnos había cinco personas “grandes”, pongámosle de más de 35 años. Éramos cuatro mujeres y un señor; todos sentaditos en la primera fila. A la tercera clase ya éramos solo dos, y sobre el final ya quedaba yo sola. Fiel reflejo de lo que sería este nuevo pasaje mío por la facultad.

Aquel arranque me dio rápidamente un panorama de cómo venía la mano: volver a las aulas a los 38 años, con otra carrera ya desarrollada y un hijo en el jardín de infantes, sería una apuesta que podría o no funcionar.

Durante años mi frase de cabecera fue “si algún día me recibo”. Nadie tiene el título garantizado, pero cuando la facultad no es lo central en tu vida, cuando tenés un montón de prioridades superpuestas, el futuro académico es un lugar incierto. Continuar leyendo →

¿Cualquiera puede estudiar Medicina?

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No son pocas las veces que he escuchado comentarios de familiares y amigos como: “¿En serio estudiás Medicina? ¡Debés ser un crack!”, “Nunca podría estudiar tu carrera, es demasiado complicada”, “Sí, está estudiando Medicina, es un bocho”. También me han comentado, amigos que estudian otras carreras, respecto de las suyas: “Estoy cansado de que desprestigien mi carrera”, “¡Si tan fácil es, que la vengan a estudiar ellos!”, “Ni siquiera saben lo que es” y la lista sigue…

Por favor, bajemos un cambio. No voy a negar que es una carrera que demanda mucho tiempo, que tiene un volumen considerable de material de no poca complejidad y que en realidad, uno se sigue formando a lo largo de toda la vida. Tampoco voy a negar que es una carrera que te prepara para lidiar nada más y nada menos que con la vida de las personas, que es sumamente multidisciplinaria, etcétera. Sé todas esas cosas, algunas por experiencia y otras por mera deducción. Pero tampoco es algo imposible, y tampoco es una carrera reservada para unos pocos superdotados, Medicina no es elitismo. Continuar leyendo →

La culposa decisión de dejar una carrera

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Hoy puedo decir (no con orgullo) que dejé no sólo una carrera, sino dos. Sí, leyeron bien: 2 (dos).

Tus allegados (padres, tíos, amigos y hasta el almacenero) opinan sobre la decisión que tomaste y oís cosas como las siguientes: “¿Por qué?” y “¿Cómo pudiste?”. Todas las expresiones con el tono más dramático. Y es tal la presión externa que se mete por tus huesos que empieza a surgir en tu alma un horrible sentimiento. Sí, señores, con nosotros, nuestra amiga ¡la culpa! (imaginarse los redoblantes sonando es optativo). Continuar leyendo →

Luchar para seguir luchando

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Después de la crisis del 2001 me tocó vivir una vida contando monedas, valorando y exprimiendo al máximo todos los recursos que mis papás podían comprar. Nací y crecí en Villa Dorrego, un barrio muy humilde de González Catán en donde me tocó pasar por muchas situaciones difíciles, situaciones que decidieron Dios y la vida en sí. Me gradué en una escuela secundaria pública, en la cual el nivel de educación no era muy bueno, siendo el único de toda mi familia que terminó la escuela (ninguna de mis hermanas terminó y mis papás ni siquiera el primario).

Un día del año 2012 volviendo de trabajar en Ramos Mejía, vendiendo en la calle 8 horas sin ir al baño ni comer, decidí empezar el curso de ingreso para estudiar en la Universidad Nacional de La Matanza. Quedé encantado al entrar y ver a simple vista su lado físico y que había gente estudiando en frente de la fuente y en todo el patio, lo cual fue algo raro para mí, ya que nunca había visto algo así en mi barrio. Siempre me gustó estudiar y leer mucho, y ver a toda esa gente a la que le gustaba estudiar igual que a mí, fue algo muy lindo y alentador. Continuar leyendo →

La difícil decisión de estudiar lejos de casa

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La elección de una carrera ya de por sí es complicada, y se complica más cuando la carrera que querés estudiar no está ni cerca de tu casa (o sí, pero te proponés estudiar en tal o cual universidad y no parás hasta llegar ahí). Ponés en la balanza factores como ¿me va a gustar?, ¿es verdaderamente lo que quiero estudiar?, ¿vale la pena irse tan lejos?, porque, admitámoslo, salvo que te vayas a vivir con un amigo/conocido, cocinar para uno solo es lo más deprimente que hay. Pero cuando te ponés a pensar si irte o no, creo que lo que más hay que valorar es la facultad, el plan de estudios, todo lo que podés llegar a aprender ahí, y si eso te va a servir para formarte como profesional y como persona. Como me dijo una profesora: “Uno se va formando y va tomando decisiones que lo llevan a determinado lugar. Si ahí no es feliz, debería replantearse el camino elegido y tomar otro”. Continuar leyendo →

Este estudiante de Ingeniería sorprendió a todo el mundo cantando Lady Gaga

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A veces uno se encuentra con cosas sorprendentes provenientes de personas o lugares inimaginables. Como este estudiante de Ingeniería, que demostró que más allá de las matemáticas, se esconde un talento musical innato dentro de él. Y lo demostró grabando una canción de Lady Gaga: The Edge Of Glory. ¡Me dejó realmente conmovido! Y me hizo pensar en que más allá de la carrera universitaria que estudie una persona, hay habilidades que pueden existir dentro de uno, y que debemos encontrar la forma de “sacarlas” hacia afuera de nuestro cuerpo, para que no mueran dentro.

No puedo parar de escucharlo. Si te gustó, ¡compartilo!

El guardapolvo: mi guardasueños

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¿Saben qué? Cada vez que me pongo el guardapolvo quisiera poder decir que todos mis problemas desaparecen. De hecho, me gustaría muchísimo que así fuera, poder asegurarles que mi mente se despeja y que vestir el blanco hace que sienta que tengo puesta una capa de invisibilidad ante las complicaciones de mi vida. Pero de ser así, estaría mintiendo.

Porque elegí estudiar una carrera compleja en una de las mejores universidades del país y de Latinoamérica, lo que claramente no hace sencillo este camino. Y de hecho, hace tres años cuando empecé a transitarlo, mis días se tornaron un poco más tortuosos, si eso era posible: el llanto, las frustraciones, los desafíos, los miedos, las inseguridades, las noches sin dormir, el sentirme sola tantas veces, el querer salir corriendo con mamá, dejar de hacer actividades que antes me llenaban (porque ahora simplemente no encuentro el tiempo), excusarme cada vez que no puedo cumplir con algo más, faltarle a la familia, tener dificultades para llevar una relación… Continuar leyendo →

¿Qué quiero ser cuando sea grande? ¡Doctora!

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Hace un tiempo, estaba saliendo de la facultad y me puse a reflexionar en todo lo que transité para llegar hasta donde estoy ahora: haciendo lo que amo, siguiendo mi vocación. Entonces me di cuenta de que si pudiera hablarme a mí misma, a esa nena que soñaba con dedicar sus días a la ciencia, o incluso a veces, recordarme hoy por hoy, por qué hago lo que hago, estas serían mis palabras, para mí, pero tal vez también para aquellos que eligieron este camino:

Tenías sólo 5 años cuando te preguntaban qué querías ser cuando fueras grande. En ese entonces, respondías con seguridad: “quiero ser una científica”. Y en ese instante, los grandes sonreían, te pellizcaban las mejillas o te sacudían el pelo, una palmadita amistosa en el hombro y la típica respuesta, casi cliché: “qué linda, la nena”. Tomaban a la levedad tus palabras, total, ¿qué saben los chicos sobre lo que quieren? Continuar leyendo →