La carrera de Abogacía de la Facultad de Derecho forma juristas con una base humanista y mucho anclaje en la práctica: buena parte de sus profesores viene de las Cámaras y los Juzgados de la provincia. Apunta a quien quiere litigar, asesorar o ejercer una función pública con herramientas para resolver conflictos también fuera del tribunal.
Sale preparado para pensar la estrategia de cada caso en función de su contexto y para recurrir a medios alternativos al proceso judicial cuando eso permite un uso más eficiente de los recursos. Suma formación ética, capacidad reflexiva y habilidad argumentativa, además de métodos de investigación para interpretar normas y doctrina y aportar a la elaboración de nuevas leyes.
En el Estado se desempeña en los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo, a nivel nacional, provincial o municipal, como magistrado, funcionario, mediador o asesor jurídico. En el ámbito privado ejerce de manera independiente o asesora a empresas e instituciones, y también encuentra lugar en los nuevos espacios globales y virtuales del derecho.
Puede prestar asistencia jurídica a personas físicas y jurídicas en sede judicial y extrajudicial, patrocinar y representar a las partes en procedimientos administrativos, contravencionales, judiciales o arbitrales, emitir dictámenes e informes jurídicos y llevar adelante sindicaturas en sociedades.