La carrera de Abogacía de la UNCa nació como un reclamo de la sociedad catamarqueña, que necesitaba formar juristas atentos a las inquietudes de su provincia. Hoy prepara a quienes quieren ejercer el derecho con arraigo en el medio local y en sintonía con las exigencias del escenario nacional e internacional.
El plan apunta a un graduado capaz de asumir los distintos roles de la profesión: patrocinar y representar a personas y al propio Estado en procesos civiles, penales, laborales, concursales o arbitrales, emitir dictámenes e informes jurídicos y redactar contratos, normas y todo tipo de documentos.
En el sector público, el título habilita para la función jurisdiccional, el Ministerio Público, el cuerpo de abogados del Estado, los tribunales de cuentas y los órganos de control. En el ámbito privado abre la sindicatura en sociedades comerciales, la mediación y el arbitraje, el asesoramiento en comercio exterior, aduanas y derechos humanos, y el acceso a la función notarial donde la ley lo permite. Suma además la docencia universitaria y la investigación para mejorar las leyes vigentes.
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