Esta versión del bachillerato eclesiástico, reconocido por la Santa Sede, pone la filosofía en diálogo con las humanidades, en especial con la literatura. Retoma la tradición humanística de la Compañía de Jesús y las orientaciones del papa Francisco sobre el lugar de la literatura en la formación.
Quien la completa puede asesorar y acompañar a instituciones educativas, culturales, medios y editoriales, sobre todo las ligadas a la Iglesia Católica, y queda en condiciones canónicas de iniciar estudios de Teología. La carrera culmina con un examen final complexivo sobre una síntesis filosófica.
La propuesta sostiene que las imágenes, los símbolos y los relatos abren un acceso vivencial y afectivo a las dimensiones más hondas de la existencia. Por eso el primer año se dedica a la literatura argentina, latinoamericana y universal, a la historia del arte y al patrimonio de la región, como puerta de entrada a la filosofía.