En el siglo XXI la ciencia y la tecnología pesan en el desarrollo económico, la salud pública y la resolución de desafíos globales. La Diplomacia Científica promueve la cooperación internacional, aporta evidencia a las políticas públicas y fortalece a los países frente a problemas transnacionales: este curso forma profesionales en ese cruce.
Suma competencias científicas y estratégicas en negociación, transferencia tecnológica y comunicación basada en evidencia. Son capacidades que piden los organismos públicos, las instituciones científicas, las organizaciones internacionales y el sector tecnológico.