Los pacientes con cáncer viven más y, con eso, crece su riesgo cardiovascular. Esta diplomatura, organizada por la UCA con la SAC, prepara a cardiólogos, clínicos, oncólogos, onco-hematólogos y radioterapeutas para manejar a pacientes que reciben tratamientos potencialmente cardiotóxicos y para el seguimiento de los sobrevivientes.
La cardiotoxicidad (DCRTC) es una complicación grave, ligada al riesgo cardio-oncológico, al tipo de cáncer y a la terapia indicada. Siguiendo las guías de ESMO y ASCO, la formación apunta a una evaluación estandarizada del riesgo cardiovascular, al monitoreo durante la terapia y al control precoz de factores de riesgo, sin interrumpir innecesariamente el tratamiento oncológico.
Se recorren scores de riesgo, imágenes cardíacas y biomarcadores, inmunoterapia, arritmias y QTc prolongado, enfermedad tromboembólica, amiloidosis, mieloma múltiple, linfomas y trasplante de médula ósea, y los efectos de la radioterapia sobre el aparato cardiovascular. Cierra con la creación de servicios de Cardio-Oncología. La dirige la Dra. Natalia Zareba, con docentes de Argentina y de EEUU, Francia, Chile, Polonia y otros países.
Se requiere título de médico cardiólogo o certificado de especialista en cardiología otorgado por autoridad sanitaria competente, o título de especialista en oncología, clínica médica, hematología o radioterapia oncológica.