Las nuevas formas delictivas, económicas y tecnológicas complejizan la práctica penal, y esta diplomatura ofrece una formación dogmática y aplicada para enfrentarlas. Está pensada para abogados de la matrícula y litigantes, funcionarios del Poder Judicial y de la Administración Pública, docentes y adscriptos de cátedras de Derecho Penal, y profesionales de la criminalística y la criminología.
Parte de los pilares fundamentales de la parte general y recorre las figuras delictivas más relevantes en dos tramos: delitos contra la vida, de género y contra el patrimonio, y la criminalidad especializada, con estupefacientes y delitos informáticos. Sigue con derecho penal económico, derecho penal tributario y aduanero, y la ejecución de la pena privativa de libertad.
El análisis crítico de casos reales es el eje del cursado: busca consolidar los conocimientos para la práctica penal contemporánea, desarrollar la capacidad de investigación y fortalecer la argumentación jurídica.