La legislación ambiental vigente incluye el factor arqueológico entre los componentes de toda evaluación de impacto, de modo que los proyectos mineros, hidrocarburíferos, hidráulicos, viales o de turismo cultural requieren profesionales capaces de intervenir en ese procedimiento. Esta fue la primera carrera del país dedicada al tema.
Forma y capacita a arqueólogos en el estudio y la evaluación del impacto sobre el patrimonio arqueológico e histórico a lo largo de las distintas etapas de los proyectos de inversión, infraestructura y desarrollo, con las herramientas conceptuales y metodológicas que garantizan la preservación patrimonial.
El procedimiento se trabaja desde los dos lugares que puede ocupar un arqueólogo dentro del proceso, el de quien ejecuta el estudio y el de quien lo evalúa, y se transmiten experiencias que dan cuenta de los actores e intereses que intervienen en cada caso.
Está dirigida a graduados en arqueología de universidades estatales o privadas cuyo título los habilite como arqueólogos y lo consigne en el diploma; a licenciados en Arqueología, arqueólogos o profesionales de otras ciencias humanas con orientación en Arqueología, en cuyo caso, si la orientación no figura en el diploma, se evalúa el certificado analítico de materias; y a graduados de universidades extranjeras con título habilitante en la disciplina arqueológica correspondiente a una carrera de grado de cuatro años o 2.600 horas como mínimo, que además cumplen los requisitos que indique la Comisión.