Las tareas de cuidado se distribuyen históricamente de manera desigual entre los géneros, suelen recaer en las mujeres y se vinculan al ámbito doméstico; por eso a menudo no se las considera trabajo y tienen escaso reconocimiento material y simbólico. Esta formación les da centralidad a los cuidados y a quienes cuidan.
Repensar la acción de cuidar desde una perspectiva social, colectiva y anclada en los derechos humanos, con una mirada situada y de género que articula el derecho de las personas a ser cuidadas con los derechos de quienes realizan esas actividades. El objetivo es fortalecer y colaborar en la profesionalización de los cuidados infantiles, de las personas con discapacidad y de las personas adultas mayores, conjugando nociones teóricas y prácticas con las experiencias de quienes participan.