La carrera forma nutricionistas capaces de abordar la alimentación de personas sanas o enfermas considerando sus dimensiones biológicas, sociales, culturales y económicas. Trabaja la prevención, la promoción y la recuperación de la salud desde la clínica, lo comunitario y la salud pública.
El licenciado diseña y ejecuta programas de educación alimentaria, interviene en el ámbito clínico, asesora a empresas del sector alimentario y aporta a políticas públicas de salud y nutrición. Puede trabajar en hospitales, clínicas, geriátricos, centros deportivos, industrias alimentarias, ONG, escuelas y consultorios propios, en el país o en el exterior.
Al eje clínico y comunitario se suman la nutrición deportiva, la industria alimentaria y la investigación. Hay laboratorios y espacios de práctica equipados, y en el tramo final los estudiantes hacen prácticas hospitalarias en instituciones de la zona oeste del Gran Buenos Aires, atendiendo pacientes con acompañamiento docente.