Según Patricia Piccolini, la práctica editorial consiste en producir libros teniendo siempre como horizonte al lector, lo que la diferencia de las empresas que solo ofrecen servicios editoriales por encargo. Desde ahí, el editor no coordina procesos industriales: es un agente cultural que desarrolla una propuesta estética y política a través de sus publicaciones.
Con un recorrido por experiencias concretas de la literatura argentina del siglo XX, donde distintos intelectuales impulsaron catálogos, colecciones y proyectos editoriales: casos como Séptimo Sello, de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, o la revista Sur dirigida por Victoria Ocampo. El análisis de esos casos permite recuperar modalidades de trabajo capaces de impulsar nuevos proyectos.