Una diplomatura que une dos campos que rara vez se estudian juntos: el estrés, con sus consecuencias sobre la salud física, mental y social, y la cronobiología, la ciencia que estudia los ritmos biológicos. Está abierta a un público amplio, desde médicos, psicólogos, enfermeros, nutricionistas y kinesiólogos hasta profesores de educación física, docentes, personal de recursos humanos, coachs y cualquier persona interesada en su calidad de vida.
Quien egresa entiende los mecanismos del estrés, su repercusión en la salud humana y su relación con los ritmos biológicos, y puede enseñarlo: la cursada incluye el diseño de talleres y actividades preventivas. El cierre es un proyecto de consejería para mejorar el estilo de vida con principios cronobiológicos.
El programa arranca por la fisiología del estrés —el eje HHA y el sistema nervioso autónomo— y los ritmos circadianos que regulan el sueño, la vigilia, la temperatura corporal y las secreciones hormonales. Sigue con los ritmos ultradianos e infradianos, la cronodisrupción, el envejecimiento y la desincronización social como factor de enfermedades crónicas, y pasa a las estrategias de manejo: mindfulness, respiración consciente, actividad física, alimentación cronobiológica e higiene del sueño.