Lo virtual también es real, y el límite entre lo presencial y lo digital es cada vez más difuso. El curso trabaja la sexualidad en sentido amplio —el modo particular de habitar el cuerpo sexuado en una etapa de la vida y en una cultura— y su cruce con los entornos digitales.
Se recorren la concepción integral de la salud sexual, el consentimiento y los vínculos sexoafectivos, la ciudadanía digital desde la educación sexual integral, y las violencias digitales sexuales: la divulgación de imágenes sin consentimiento, la producción de imágenes con IA, el grooming, la Ley Olimpia y la Ley Ema.
La propuesta apunta a poner palabra donde hay silencio: se trabajan la escucha atenta, las consejerías y las orientaciones prácticas para acompañar situaciones que irrumpen en la atención en salud, en la educación y en la familia.