El turismo gastronómico ganó en las últimas décadas la atención de los gobiernos, el sector privado y la academia, y se volvió una actividad central para el desarrollo y la diversificación de la oferta turística.
Brindar herramientas para diseñar, promover y gestionar políticas turísticas que recuperen el patrimonio cultural alimentario local, sin descuidar la perspectiva crítica: la equidad, el respeto por las comunidades locales y el acceso público y popular a los bienes y servicios turísticos que se producen alrededor de las diversas formas de comer y cocinar del país. Es un espacio de articulación entre teoría y práctica, donde se analiza el fenómeno y se piensan dispositivos para promoverlo.