#SerUniversitario

Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Un intríngulis sin pistas claras

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En junio de 2017 presentamos los resultados de una encuesta impulsada desde el III Congreso de Educación y Desarrollo Económico, con algunos resultados inquietantes. Las principales conclusiones fueron las siguientes: 1) La universidad no innova: 63% respondió que la universidad innova entre nada y poco, 2) La universidad no forma emprendedores: 50% indicó que la formación para el emprendedorismo es entre nula y mínima, 3) Lo aprendido en la universidad dura pocos años: 60% aseveró que lo aprendido en la universidad pierde relevancia en 5 años o menos, 4) Al docente universitario le falta motivación: 38% respondió que el docente universitario está preparado entre poco y nada para desempeñar su tarea con motivación e interés, 5) Los jóvenes son influenciables por su entorno: 71% indicó que los jóvenes son entre bastante y muy influenciables por el entorno cultural, tecnológico y socioeconómico, y 6) La educación es tarea de todos, no solo del Estado: 69% indicó que la responsabilidad de educar es entre alta y máxima, incluida la opción de las empresas.

Estos resultados despertaron preocupación, y motivaron mucho debate en torno al sistema universitario local. Las voces se alzaron, a favor y en contra de estos guarismos, y no faltaron inclusive quienes buscaron descalificar la naturaleza de la encuesta, completada por más de 1.000 personas, aduciendo que la población consultada no poseía una sensibilidad o conocimiento suficiente de los temas consultados. Si bien es cierto que la encuesta fue completada por adultos (56% entre 40 y 60 años), una de las principales sugerencias del informe fue profundizar en investigaciones futuras, a partir de la mirada de otras poblaciones sobre estas mismas cuestiones.

Es así como, entre septiembre y octubre del mismo año, abordamos a quienes son usuarios del sistema universitario. Más de 1.200 jóvenes, mayoritariamente de entre 18 y 25 años (88%), provenientes de más de 100 carreras y estudios de educación superior, fueron sometidos al mismo cuestionario, y los resultados también proveen material para el debate. Aquí las principales conclusiones y reflexiones.

Los jóvenes se sienten igualmente influenciables por el entorno, tal como lo habían supuesto los adultos. El 71% neto de la encuesta anterior (respuestas positivas menos negativas) es equiparado por un valor de 74% de los jóvenes. Se sostiene, entonces, la hipótesis de que los jóvenes son altamente influenciables por el entorno cultural, tecnológico y socioeconómico, en particular por las redes sociales, que arrojan resultados de 91% y 92%, respectivamente.

Los jóvenes también creen que la tarea general de los docentes no es ni buena ni mala. Al netear las respuestas positivas y negativas, el resultado final es apenas de +4%, comparable con el -1% provisto por los adultos. Sin embargo, al realizar la apertura por variable medida, se observa una mayor dispersión entre las condiciones evaluadas por los jóvenes, más críticos con la sensibilidad (-21% vs -7%) que con la motivación (+4% vs -16%), y más satisfechos con la pericia (+30% vs +7%) que con la transparencia (+12% vs +15%).

En lo que respecta a la innovación, la mirada de los jóvenes también es sumamente crítica, aunque ligeramente atenuada. Uno de cada 2 jóvenes considera que la universidad innova entre poco y nada, valor que compara con el 63% de la opinión de los adultos. La variación entre las dimensiones exploradas es pequeña, con menos de 10 puntos entre las que mejor y peor percepción mostraron.

Hasta aquí, pocas variaciones y muchas coincidencias entre la visión de los jóvenes y aquella de los adultos. Estas primeras conclusiones ofrecen mayor confianza sobre los resultados presentados en junio pasado en el Congreso.

Sin embargo, también hemos encontrado diferencias, que sugieren algunas interpretaciones. La primera diferencia importante se observó en la preparación para el mundo del trabajo. Los jóvenes consideran que la experiencia universitaria crea buena preparación para la vida laboral futura, con respuestas netas de +17% en comparación con la mirada crítica de los adultos, con respuestas netas de -11%. El caso de la preparación para el emprendedorismo es particularmente notable, ya que la diferencia alcanza 40 puntos, con una respuesta neta de +8% de los jóvenes, en comparación con la visión sumamente crítica de -32% de los adultos.

Esta diferencia también se observa al analizar la capacidad que la experiencia universitaria genera para continuar aprendiendo a lo largo de toda la vida, con respuestas netas de los jóvenes de +58% en comparación con el +29% de los adultos. A su vez, +51% de los jóvenes creen que lo aprendido sostiene relevancia por más de 5 años (vs +40% de los adultos), y +46% considera elevada la calidad de los conocimientos adquiridos (vs +31% de los adultos).

Finalmente, los jóvenes toman un poco más de distancia que los adultos a la hora de juzgar la calidad comparable de sus perfiles con el de otros países. Mientras que los adultos creen en un +45% que el egresado universitario argentino es mejor que de otros países, los jóvenes también se sienten confiados, pero solo a niveles netos de +32%.

Así como la coincidencia de ambas poblaciones sobre algunos tópicos nos permite tener más confianza sobre los guarismos presentados meses atrás, otras respuestas nos generan aún mayores dudas, en especial aquellas referidas a la preparación para el mundo del trabajo. La experiencia universitaria, ¿prepara o no para la vida adulta, responsable, productiva? Al final de cuentas, es la pregunta que más nos inquieta, y la respuesta que menos pistas ofrece.

Por lo tanto, continuar indagando sobre el tema es lo que corresponde hacer, en especial para quienes administran recursos del Estado y tienen la responsabilidad de diseñar políticas educativas, y también para quienes deben gobernar las más de 120 universidades argentinas.

Autor: Juan María Segura

Padre, educador, profesor, autor del libro “yo qué sé (#yqs), la educación argentina en la encrucijada”. Con estudios completados aquí y allá.


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