Los consumos audiovisuales se volvieron individuales y atomizados, y sostener prácticas colectivas de visionado sigue siendo necesario para construir saberes y abrir debates. El curso está dirigido a docentes de distintos niveles e integrantes de organizaciones sociales y comunitarias.
Se trabajan el acceso a los derechos culturales como parte de la salud integral, el diseño de materiales y actividades preparatorias, las proyecciones y el análisis posterior, y cómo actualizar las tradiciones del cineclubismo frente al paso de la sala al living y de ahí a las plataformas.
El recorrido incluye el cine comunitario, del cine militante y contrainformativo al activismo documental, y la producción de imágenes por y para colectivos políticos, sindicales y barriales, con la mira puesta en armar propuestas de intervención propias.