La psicología forense se erige, por definición, en un espacio de intersección atravesado por discursos esencialmente divergentes. Esta carrera, que dirige el Lic. Claudio Ghiso, la entiende como praxis en dos vertientes: práctica, en la respuesta puntual que se espera de la Psicología cuando la interroga lo legal, y crítica, en tanto reflexión que involucra tanto al demandante como al demandado.
La carga horaria es de 440 horas totales, equivalentes a 27,5 créditos académicos, con veintiún cursos obligatorios y un curso optativo. La oferta de optativas da la medida del alcance: política criminal y derechos humanos; el secreto profesional; valor testimonial; clínica psicopatológica de la vulnerabilidad psico-social; daño neuropsiquiátrico orgánico; diagnóstico de daño psíquico; delito y emoción violenta; abuso sexual infantil y sexología forense; aplicación de la pena y medidas alternativas; y problemática de las adicciones.
Coadyuva a una mejor administración de Justicia asesorando a jueces, interviene en el seguimiento de instrumentos alternativos a la prisión y en el diseño y aplicación del tratamiento en instituciones cerradas, y evalúa y asesora proyectos del ámbito forense pertenecientes a instituciones públicas y privadas. Un eje atraviesa el programa: reducir los niveles de vulnerabilidad, de violencia y de deterioro tanto de las personas sujetas a control social como de los agentes responsables de esa función.
Está dirigida a licenciados en Psicología o equivalente. Los postulantes presentan copia del título de grado y su currículum vitae, un escrito con los motivos que los impulsan a inscribirse en la carrera, y asisten a una entrevista de admisión.
Acreditada por CONEAU — RESFC-2026-100-APN-CONEAU#MCH