Muchas organizaciones piensan la marca empleadora de un modo unidimensional: como una necesidad de reclutamiento o de compensaciones y beneficios. De nada sirve seducir al mejor talento si después no se lo fideliza, y para eso no alcanza con el salario. El programa propone una visión sistémica de su construcción.
Se trabajan la propuesta de valor para empleados como eje de la cultura organizacional, el peso relativo de sus elementos relacionales, culturales y transaccionales, y el vínculo entre la experiencia del empleado, la del cliente y la reputación de la organización como lugar para trabajar.
Se construye el mapa de empatía como punto de partida y se trabajan los indicadores de experiencia —E-NPS, StEX y PES— con sus límites, la arquitectura y la filosofía de la compensación, la estrategia de beneficios y el service blueprint para la implementación.