#SerUniversitario

Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Estudiar Diseño Industrial en la UBA (o intentarlo)

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Si tuviera que darles un consejo instintivo sería: “No entren a la universidad. Sobrevivan como puedan.” La Universidad es como una jungla, y si no se llevan bien con la Ley de la Selva entonces quizás les convenga elegir otro camino, el del trabajo, el esfuerzo o el de la ley del menor esfuerzo, ¿por qué no? Pero si son de los valientes que se atreven a anotarse y comprarse el cuadernito de notas, allí ustedes, pues eligieron un camino interesante.

Yo fui una valiente. Dos veces. Genia total pensarán algunos, otros pensarán que estoy loca. Lo importante es contarles esta primera experiencia universitaria que tuve que fue Diseño Industrial en la FADU, de la UBA. Si hablamos del edificio en sí, bueno, es MUY grande, es fácil perderse y difícil encontrar lo que uno necesita. Mi primer día en la FADU fue caótico. Llegué en el colectivo 37 ramal 3 y pensé “¿Cómo voy a hacer para repetir este viaje todos los días?”. Te acostumbrás a empujar y a hacerte tu lugar. Cuando finalmente encontré el aula que estaba buscando, recuerdo haberme sentado en el piso porque la cantidad de alumnos sobrepasaba a la de banquetas. Recuerdo querer tomar nota (sí, venía con la mentalidad de niña nerd en la secundaria) y no poder por la cantidad de ruido y lejanía en la que me encontraba en cuanto al profesor. Recuerdo no conocer a nadie. Recuerdo no alcanzar a leer lo que anotaban en el pizarrón. No fue traumático sin embargo. Lo tomé como un cambio de ambiente, y lo necesitaba.

Con los días empecé a conocer más el edificio, a encontrar y recorrer de a poco, aulas, negocios, departamentos de alumnos, de esto y de aquello. Empecé con los trámites (que son bastantes), fotocopia por acá, fotocopia por allá. Cursaba todas las materias del CBC. Me agarraron unas cuantas crisis por no entender lo que tenía que hacer/traer/dibujar/trazar/diseñar. Cabe destacar que en cada aula se comparten cuatro clases distintas. Sí, cuatro. Se hace lo que se puede. El mayor problema es querer hacerle una pregunta individual al profesor. Las filas que se hacen para consultar pueden llegar a salir del aula. Y a veces ni vale la pena.

Los profesores son excelentes, la gran mayoría. Como dije antes, hay que acostumbrarse a que te tachen, te arranquen, te dibujen láminas o entregas que te llevaron semanas de trabajo. Hay que acostumbrarse a que nunca, absolutamente nada de lo que hagas va a ser un 10. Vas a aprender. El método es un tanto brutal, pero honesto. No hacerse mala sangre es imposible, sobre todo si no sabés dibujar o si las matemáticas no son tu fuerte. Tuve que pagar profesor particular muchas veces y hay que ponerle sangre, sudor y lágrimas. Es una carrera hermosa en una facultad extraña y llena de cosas interesantes por conocer. Todo el tiempo hay exposiciones, trabajos, ferias, es increíble lo heterogéneo del lugar. Pero este es un caos ordenado del que sale lo mejor. Me atrevo a decir que nunca aprendí tanto como dándome la cabeza contra los bloques de concreto de esa facultad.

¿Tuve crisis? Sí. ¿Lloré? Demasiadas veces, incluso para una mujer. Y mi conclusión final, luego de haber cursado un año y medio es que esa carrera no era para mí, pero nadie me quita lo bailado. Mi mejor experiencia fue en la cátedra de dibujo, que no recuerdo cómo se llama. Me dijeron: “Nos enseñan desde chiquitos a hacer todo según el manual enciclopedista de instrucciones. Flor roja, tallo verde. Flor roja, tallo verde. Ahora repitan. Ustedes tienen que poder salir de lo común, tienen que poder volar, tienen que poder imaginar. Recuerden cómo eran antes de que les enseñaran a meterse adentro de una caja llena de reglas, recuerden cómo eran cuando eran pequeños y salvajes. Ese espíritu es el de un diseñador.“. Podrá sonar cursi, pero a veces envidio a quienes ese espíritu lo llevan tan a flor de piel. A mí me costó horrores, pero creo que ahora puedo imaginarme una flor violeta con tallo naranja.

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Autor: Micaela Burlet

Traductora científica-literaria en Inglés. Mejor teacher de segundo, tercero, cuarto, quinto, blah blah. Brutal y tierna al mismo tiempo. Amo cantar.


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