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Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Estudiar música y no morir -pobre- en el intento

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Vivimos en un mundo en el que estudiar música está relacionado a lo bohemio, las drogas y el malestar económico. Olvídense de eso, al menos de las drogas y lo bohemio. O de lo bohemio solo.

Para empezar con mi relato, quiero comentar un poco cuál es mi trasfondo. Siempre fui un tipo lógico y estructurado, terminé la escuela con un promedio vago y me mandé a estudiar la Licenciatura en Administración en la UBA. Fallé miserablemente. No fue por falta de capacidad, sino que como tantos otros, amaba la música; fue falta de interés. Mis días estaban llenos de dudas y me sentía angustiado, me sentía un “traidor” por no estudiar música (cosa que con el paso del tiempo descubrí que no era el único).

Lo que, irónicamente me despertó de ese estado de congoja (guarda con la rima), fue haberme quedado dormido en el medio de una clase de Economía; en ese mismo instante que levanté la cabeza del pupitre del estacionamiento transformado en aula (los alumnos de la sede Bulnes de la UBA deben conocer esos salones cerrados), caí en la realidad: ¡A la mierda con todo! Sin embargo, no era tan fácil, ¿se imaginan a un chico de familia compuesta por ingenieros y físicos que al muchacho se le ocurra largar todo y estudiar música? Long story short: Terminé estudiando música.

En fin, esto no es mi biografía, el asunto principal de todo esto es desmitificar un par de cosas y comentar otras que hubieran hecho más simple y menos turbulenta mi entrada a este hermoso mundo de armonías. Y el primer mito que quiero disipar es: No se puede vivir de la música“. Mentiras, puras mentiras.

Antes de ponerme a explicar todos los negocios que hay con la música, quiero explicar de dónde surgió este mito. Imaginen ustedes, un adolescente de una edad promedio de 18 a 20 años; una persona normal con el título secundario, sin la idea de cursar una carrera. Ahora imaginen que esa persona diga: “Quiero ser un contador famoso, quiero manejar las empresas más grandes del país y no pienso estudiar ni hacer un carajo por ello”. Delirios puros. Exactamente lo mismo pasa con un tipo que por tener una guitarrita, conocer dos o tres acordes, cree que de la noche a la mañana la va a pegar con una banda. Muchas bandas tuvieron la suerte de que eso pase, pero son el 1% de la cantidad de músicos que hay el mundo. En la música necesitás capacitarte y estudiar para poder vivir en este negocio.

El problema es que este adolescente, a comparación de un músico con estudios académicos (académicos musicales, obviamente), tiene una brecha mucho menor de chances. Y no sólo eso, es bastante probable que el adolescente no conozca el abanico enorme de posibilidades que tiene el negocio de la música. Un estudiante académico de música (sin importar la corriente, ya sea clásica, contemporánea o la que fuere) tiene muchas opciones en donde se puede desenvolver y generar un ingreso -en algunos casos más y otros menos- completamente digno.

Paso a explicar algunos de los negocios que generalmente pasan desapercibidos:

• Sesionista: El sesionista es un músico altamente entrenado para tocar en diferentes situaciones. Ejemplo: Una banda de una discográfica está grabando un disco y necesitan un instrumentista para grabar un sólo/sección específica. Una banda internacional (hay muchas bandas nacionales que también contratan sesionistas) viene al país y necesita músicos para que toquen esa noche. Una productora necesita músicos para un evento.

Requisitos: Una lectura de pentagrama lo más ágil y eficiente -tiempo perdido en el estudio de grabación, es plata perdida para una producción-, dominar el instrumento, ser una persona sociable.
Sueldo: Se paga por sesión. No se puede determinar un precio específico, depende del sesionista.

• Compositor/Arreglista: El rol del compositor es bastante obvio, compone obras que después puede vender o puede ser contratado por X empresa para componer una cortina/jingle/lo que sea. El arreglista tiene un trabajo parecido al compositor, salvo que se encarga, sobre algo que ya fue compuesto, de hacer arreglos instrumentales sobre esa obra.

Requisitos: Conocer de forma profunda la armonía y tener creatividad.
Sueldo: Ídem del sesionista. Salvo que el compositor de jingles/soundtracks de películas, puede pactar que se pague el honorario debido + recibir dinero cada vez que sea reproducida la obra (en criollo, cada vez que la gente escucha el tema) o recibe un porcentaje de la recaudación.

• Productor musical: El productor hoy en día cumple roles muy importantes para el impacto que pueda -o no- tener una banda, y generalmente se lo usa en una grabación, así que, voy a hablar de su función en base a una grabación de un disco. El muchacho se encarga de todo. Controla que el sonido de la banda sea el correcto, que los equipos que usen sean los que se deban usar para sonar de “X” manera, se encarga de llamar a un sesionista/compositor/arreglista específico en caso que hiciera falta; dirige la banda y supervisa -en conjunto de los músicos- los procesos de grabación (grabación, mix, master).

Requisitos: Conocimientos musicales generales, conocimiento del negocio musical, contactos, ideas, experiencia y buena onda.
Sueldo: El sueldo de productor se puede pactar de diferentes maneras, no hay una manera específica.

• Músico de crucero: ¿Qué tan cool puede ser que te paguen por viajar por el mundo, tocar entre 1 hora y 2 por día y encima no pagar un sólo peso por nada? Es un trabajo hermoso. Obviamente, con los problemas que pueda traer esta labor: vas a estar lejos de tu familia un tiempo, en el medio del mar. Si esto no es problema para vos, dale para adelante.

Requisitos: Muy parecido a lo del sesionista, una increíble capacidad de improvisación y una lectura rápida. Y que no sufras de mareos, si es así, te la regalo.
Sueldo: Generalmente las empresas de cruceros son extranjeras, pagan bien y en moneda de afuera. Además, incluyen seguros de viajero, movilización (avión si es necesario), una habitación, comida y casi cualquier cosa que un pasajero tenga acceso (gym, pileta, cine, etc).

• Músico de banda de covers para eventos: Quizás no es el mejor trabajo ni el más deseado por un músico; pero, ¡hey! es un trabajo y vas a estar viviendo de lo que amás. El trabajo es bastante simple, tenés una banda y te llaman de un casamiento/bautismo/bar mitzvah/evento para tocar. A veces te dan un repertorio, a veces te conocen por ser una banda que toca covers de determinado genero.

Requisitos: Tener buena onda, ya que vas a ser uno de los tipos que levante a bailar a la Tía Edemira con sus 98 años (si se rompe algo, mejor que contrates un buen boga).
Sueldo: No es el mejor, pero conozco bandas que están cobrando bastante por presentación. Sino, mirá a los pibes de Agapornis.

• Músico de orquesta / Director de orquesta: Es un trabajo sin duda de elite en este mundo tan “under” que es la música. Mucho no puedo hablar de él porque no soy músico de orquesta ni conozco.

Requisitos:  Formación musical, sin duda.
Sueldo: Desconozco. El otro día leí un artículo que el director de orquesta de una sinfónica en U.S.A. hoy en día cobra un estimado de 175.000 USD al año (el sueldo promedio allá, hoy en día es de 47/50 mil dólares al año). Nada mal.

• Trabajos originales: Sacando los ya nombrados, hay miles de trabajos que se pueden hacer si uno tiene creatividad. Hace poco conocí a un americano que estaba trabajando con una empresa en la creación de programas dedicados exclusivamente a la música. El kia, ayudaba a los muchachos que desarrollaban el software, explicando, por ejemplo; cuánto dura una figura musical, cómo debería sonar, etc. Otro, fundó una compañía que se dedicaba exclusivamente a crear pistas para karaokes, videojuegos, o pistas instrumentales. La idea es ser original.

Requisitos: Tener una mente capaz para los negocios, aprender y leer mucho del mercado en general, marketing. Ser creativo y desarrollar y explotar alguna idea que no se le haya ocurrido a otro.
Sueldo: Depende de vos.

En resumen, hay muchísimas cosas para hacer, no puse todas, y hay muchas que todavía no se pensaron. A todo esto, se le puede sumar la docencia particular, que con los precios que se mueve hoy en día, se puede generar un sueldo hermoso. Las chances son muchas. El requisito de todo, es que seas sociable, generes contactos y buena onda. Cuantos más contactos y buena onda tengas, más trabajos te van a salir. Cuanto más y mejor estudio tengas encima, más trabajos te van a salir también.

¡Cuidado! No te quedes sólo con el aprendizaje de un instrumento y lo que te puedan enseñar en un conservatorio. Hoy en día un músico tiene que estar entrenado con varias cosas más, como por ejemplo:
• Conocimiento de las leyes, más que nada, las que protegen tus obras.
• Negociación.
• Algo que puede servir mucho y que varios aprendemos es la programación/diseño web, para lo que sea distribución/presentación propia.
• Grabación, mezcla, mastering y acústica general.

En fin, cuanto más, mejor.

Como diría mi buena amiga Mirtha Legrand: “Como te ven te tratan, si te ven mal, te maltratan”.

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Autor: Nicolás Camilo

Estudiante de guitarra en la Escuela de Música Contemporánea (ex Berklee). Licenciado en Administración frustrado, un intento de geek y no me representa ningún cuadro de fútbol. Mi vida depende de la serie Friends. @nickvsgodzilla


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