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Mi primer cuatrimestre en la FADU

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Después de tener una crisis facultativa y de darme cuenta de que era una oportuncrisis, cursé mi primer cuatrimestre en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA. Como venía de Económicas me faltaban rendir sólo 4 materias del CBC: Proyectual I, Proyectual II, Filosofía y Dibujo. Y como empecé a mitad de año (en el segundo cuatrimestre), sólo me pude anotar en 2: Proyectual I y Filosofía (Proyectual II es correlativa y Dibujo es anual y se empieza siempre en el primer cuatrimestre).

Por lo que había leído y me habían contado al respecto, Proyectual I me iba a gustar e iba a ser algo completamente diferente a las materias que cursaba en Económicas (y lo fue). En cambio Filosofía iba a ser una “típica materia del CBC que te tenés que fumar” y un bodrio. No fue tan así.

Al principio Filosofía fue una materia muy extraña. Iba a cursar, me ponía en posición de “tomar apuntes” (sentado firme, con el cuaderno abierto, la lapicera en una mano apoyada en el primer renglón vacío y escuchando atentamente a la profesora) pero no lograba anotar nada. NO SABÍA DE QUÉ ME ESTABAN HABLANDO. La profesora hablaba de cosas, muchas cosas, que no podía anotarlas, no había forma. El tema era que no sabía bien para qué me servía esa materia, qué me iba a aportar, qué cosas iba a aprender, etc. Con el correr de las clases la materia empezó a tener un poco más de sentido, pero la seguía sufriendo. Analizándolo ahora me doy cuenta que tal vez la razón por la cuál la sufrí fue el gravísimo (y tan común) error de atrasarme con la lectura. Porque la verdad es que cuando me senté a leer los textos (estando muy cerca de los parciales) realmente rescaté cosas muy valiosas que me sirvieron para abrir la cabeza y entender muchas otras que antes pasaba por alto. Por ejemplo, saber quién fue Platón, Sócrates, Nietzsche, etc, etc. Nombres que aparecen en todos lados pero que jamás me había puesto a investigar. Fue una de esas materias que me terminó interesando y hasta gustando pero que a la hora de sentarme a estudiar para rendirla me hacía falta mucha voluntad. Si estás por cursarla y estás pensando en que va a ser un bodrio, mi consejo es que le des una oportunidad, vayas con actitud de “esto me va a gustar” y lo más importante: no te atrases con la lectura (por lo menos en las primeras 4 clases/textos). Igualmente, como casi todo en la UBA, depende de la cátedra que te toque. Un compañero me contaba los temas/textos que veían en su cátedra y nada que ver con los míos. ¿Más fáciles? ¿Más difíciles? No lo sé, simplemente diferentes.

Introducción al Conocimiento Proyectual I me encantó. Es algo completamente diferente a las típicas materias en las que te sentás a escuchar a un profesor y tomás apuntes. La primera gran diferencia es el aula: un GRAN “taller” (así le dicen), con mesas grandes rectangulares, con banquetas altas y pizarrones en las paredes. Es tan grande que caben 4 cursos en una. De hecho, los 4 cursos cursan al mismo tiempo, lo cual hace que a veces sea todo un poco ruidoso, pero es cómodo para cuando hay clase teórica dada por un profesor para los 4 cursos al mismo tiempo. Acá no existen los parciales, sino más bien son “cuestionarios”, que en realidad sirven para empujarte a que leas los textos. Hubo 2 o 3, para hacer en grupo y realmente no son difíciles si leés el material. Los textos realmente los disfruté, creo que es la primera vez que me pasa. La otra gran diferencia es que trabajás casi todo en grupo (de 4 – 5 – 6 personas aprox.). La clave es tener un buen grupo. El tema es que no podés hacer nada para tener un buen grupo, ya que la primera clase cuando se arman no conocés a nadie, así que básicamente es tener suerte. Obviamente podés hacer cada trabajo práctico con un grupo diferente, pero no es lo que sucede. ¿Trabajo práctico? Sí, como no hay parciales, hay trabajos prácticos. Varios, y esta es otra gran diferencia: el ritmo de entrega. En una materia “común” tenés algunos textos por leer antes del parcial y nada más (tal vez algún TP, pero no mucho más). En Proyectual es diferente, tenés que entregar TPs bastante seguido y el ritmo es mucho más acelerado de lo que venía acostumbrado. Al principio te preocupás pero después te acostumbrás. Hay algunos TPs que son individuales (2 o 3) y el último, que es el más largo e importante para la nota final. Algo que me fascinó es que el día de la entrega de cada trabajo práctico se pegan en la pared los trabajos de TODOS los cursos de Proyectual I, y te dan un tiempo para que puedas ver todos (hasta los de las otras aulas) mientras los profesores hacen lo mismo. Los trabajos en su mayoría son digitales y hasta hubo uno de fotografía y video (por lo menos en la cátedra que me tocó: Gigliotti). En los trabajos te las tenés que arreglar, si no sabés usar programas como Photoshop, Illustrator, etc, vas a tener que aprender por tu cuenta (a las clases fue un muchacho con su notebook a explicar cosas y además creo que en la facultad hay algunos cursos promovidos por estudiantes).

Si bien la facultad me queda lejos (a 1:30 – 2:00 horas en colectivo), aprendí que si te gusta lo que estudiás, el viaje es lo de menos. De hecho, aprovechás a leer los textos. Por ahora parece que la decisión de cambiarme de carrera a Diseño Gráfico fue acertada. Un indicio de eso es que espero ansioso las próximas materias: Proyectual II y Dibujo; y más allá: Diseño Gráfico I y Tipografía.

Clases Particulares: - Antropología - Semiología - Sociología - Psicología - Filosofía - HSEG - ICSE - IPC

Autor: Nicolás Scherzer

Fundador de #SerUniversitario y tecno-amante. Le atajé un mano a mano al cáncer. Rebotando entre Sistemas de Información y Diseño Gráfico en la UBA. ¡Hincha del Rojo! También tengo Twitter: @nscherzer


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