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Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Oportuncrisis

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Hace poco más de un año, les contaba sobre mi primera crisis facultativa, la cual concluyó en una decisión que fue difícil de tomar: renunciar al laburo y dedicarme por completo a la facultad.

Al principio las cosas fueron bien: cursé 3 materias y, si bien no me encantaron, las aprobé. Luego, cuando me tuve que anotar para las próximas 3 materias, tuve una mini crisis. Básicamente lo que me pasaba era que las materias que tenía que cursar no me llamaban la atención, sentía que iban a ser aburridas y no me iban a interesar. Me anoté igual y las cursé. Aprobé 2 y dejé una, Microeconomía (sí, otra vez). Y tuve una nueva crisis facultativa.

Lo que descubrí fue que, aparentemente, no me gusta Economía. Hasta ahora todas las materias que cursé me dejaron una sensación de que “me las saqué de encima”. Menos dos: “Derecho público” e “Historia económica y social argentina”, que realmente las disfruté. En ambas tuve grandes profesores, cosa que influye mucho en la cursada. Historia me encantó, pero la parte económica no me gustó tanto como el resto de la materia, lo que me sirvió como indicio para mi autoanálisis.

Así es que me planteé la pregunta: ¿Entonces qué me gusta? La respuesta ya la sabía. De hecho, la había escrito en mi otro post: “A mi me gusta crear, transformar, hacer”. Entonces me puse a investigar más sobre las futuras materias de mi carrera y sobre otras carreras. Llegué a la conclusión de que Sistemas de información, mi actual carrera, es una carrera no muy “creativa” y que necesitaba encontrar una carrera en la cual pueda explayar todas mis ideas, creatividad y energía para crear, transformar y hacer. Empecé a investigar sobre carreras que se pueden considerar más “creativas”: Publicidad, Marketing, Diseño. Busqué planes de estudio y hablé con gente que actualmente está estudiando esas carreras, lo cuál me sirvió de mucha ayuda. Ninguna me convencía al 100%, pero me gustaba mucho lo que me contaban. Así es que concluí que mi vida necesitaba un cambio facultativo.

Pero lo más difícil fue tomar la decisión. ¿Por qué? Por las siguientes razones:

  • Mamá y Papá. A los padres no les gusta para nada estos cambios en la vida universitaria de sus hijos. Piensan que si te cambiás de carrera perdiste tiempo. ¡Y ellos quieren vernos recibidos cuanto antes! Quieren que tengas un título de LO QUE SEA, no les importa nada más. ¡Y hasta te quieren ver trabajando! Sin importar cuánto tiempo te consume el estudio o si uno quiere o no hacerlo. En mi caso, cuando planteé un posible cambio de carrera en 2 o 3 cenas familiares, siempre terminó en griterío. Solo recibí comentarios negativos que pretendían servir de soga para retenerme donde estaba. Nunca me hicieron preguntas para tratar de analizar conjuntamente la situación y entender bien las razones del posible cambio. Pero no los culpo, vienen de otra época, tal vez más dura y exigente, y siempre me han apoyado en los demás aspectos de la vida. Lo que todo estudiante universitario tiene que saber es que, en estos casos, la opinión de los padres sirve hasta cierto punto. Los que mejor te van a entender son tus amigos, que viven el día a día universitario y pueden analizar la situación desde un punto de vista externo y objetivo. Y a los padres: ¡No presionen tanto a sus hijos! Ante un planteo de cambio de carrera, las palabras “sí” o “no” solo generan presión. Traten de hacer preguntas: “¿qué es lo que te gustaría hacer?”, “¿por qué?”, “¿por qué no ésta otra cosa?”, etc.

“If you end up with a boring, miserable life because you listened to your mom, your dad, your teacher, your priest, or some guy on television telling you how to do your shit, then you deserve it.” (Frank Zappa).

  • Miedo natural al cambio. Nos cuesta cambiar. Nos cuesta salir de la zona de confort. Nos cuesta aceptar que nos equivocamos y que tenemos que cambiar el rumbo. Y la incertidumbre de no saber bien en donde nos estamos metiendo nos congela. Esto nos pasa en todos los ámbitos de nuestra vida (universidad, trabajo, relaciones amorosas, etc). “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Pero para avanzar no nos queda otra que ignorar ese miedo y hacer lo que queremos hacer.

Para superar todo esto, recibí la ayuda de nuestro gran amigo YouTube.
El primer video nos muestra la evolución de la cultura trabajadora, cómo se fue transformando el working class hero, y nos deja una gran pregunta por responder.

El segundo video nos plantea: “¿Te atreves a soñar?”.

El tercer video es una narración de Alan Watts y se resume en otra pregunta: “¿Qué harías de tu vida si el dinero no importara?”.

En el cuarto video tenemos de protagonista a Leo Messi españolizado. Este tío nos da un empujón hacia el éxito.

Quinto video, el discurso de Steve Jobs en Stanford. Como todos saben Steve nos dejó iPhones, iPads y Macs, pero eso no es lo importante. Lo que realmente nos dejó es la “teoría de los puntos”.

Sexto y último video. Larry Smith: “Por qué no vas a lograr tener una gran carrera profesional”.

Así fue como pude tomar la decisión final y, luego de algunos trámites, me anoté en la carrera de Diseño Gráfico en la FADU, UBA. Lo bueno es que pude anotarme sin tener que borrarme de Económicas (por las dudas, si me arrepiento del cambio, y quiero volver).

Hace unos días una persona llegó a este blog buscando en Google “no me animo a cambiarme de carrera”. Si por esas casualidades sos esa persona y necesitás alguna otra señal para animarte: ¡HACELO AHORA!

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Autor: Nicolás Scherzer

Fundador de #SerUniversitario y tecno-amante. Le atajé un mano a mano al cáncer. Rebotando entre Sistemas de Información y Diseño Gráfico en la UBA. ¡Hincha del Rojo! También tengo Twitter: @nscherzer


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