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Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Querida familia: no quiero ser médica ni abogada

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Elegir la carrera que iba a seguir fue una de las decisiones más difíciles que tuve que tomar, en primer lugar porque soy la primera integrante de mi familia que estudia una carrera universitaria. Desde muy chica sostenía que iba a estudiar Medicina o Derecho, pero con el paso de los años me di cuenta de que mi vocación iba más bien dirigida a las falencias de los menores, ya que me siento muy identificada con cada problemática que voy conociendo a lo largo de distintas charlas, entrevistas y seminarios a los que tengo el honor y la suerte de asistir.

El gran problema que se me presentó fue plantearle al resto de la familia mi decisión, pero si bien sabía todas las objeciones que iba a tener por parte de ellos como las típicas críticas “¿quién conoce esa carrera?”, “¿cómo no vas a elegir otra facultad?”, “vos tendrías que estudiar Derecho”, “te vas a morir de hambre”, etc., etc., etc., la decisión estaba tomada: Licenciatura en Psicopedagogía. Y hoy puedo decir que no me arrepiento de haber elegido esta carrera, así que ¡a no echarse para atrás con la elección de la carrera aunque tengan el mundo en contra!

Quiero destacar que la elección de la universidad fue absolutamente fácil. No soy una persona poco decidida, así que me bastó conocer la Universidad Nacional de Lomas de Zamora para enamorarme a primera vista, y si bien me encontré con “críticas destructivas” por mi elección, estoy orgullosa de lo que decidí y amo la facultad con sus defectos y virtudes, desde las aulas hasta los centros de estudiantes, algo de lo que voy a hablar en futuros posts, ya que soy una apasionada de la militancia. Además, desde que ingresé, más específicamente el 2 de febrero de 2015, para hacer el curso de ingreso, encontré un ambiente lleno de buena onda, que me hacía mucha falta, ya que hasta ese momento tenía a la familia en contra.

Hablando de mi experiencia en el primer cuatrimestre, creo que tengo que aclarar, antes que nada, que durante toda mi vida escolar, desde el primario hasta el secundario, fui la típica “bochito”, y no lo digo para alardear, al contrario, me jugó totalmente en contra ya que me llevé muchas frustraciones. En primer lugar, porque tenía como objetivo promocionar todas las materias, algo que no pude lograr, pero puedo decir que más allá de eso, después de haber superado mis primeros finales (con todo el esfuerzo que eso significa), estoy feliz de lo que sí pude lograr: estudiar la carrera que amo, en la universidad que quiero, haberme rodeado de un ambiente increíble y ver cómo puedo superarme día a día.

Así que, a todos los que estén por tomar una de las decisiones más importantes de sus vidas, los aliento a que se tiren a la pileta de palomita más allá de lo que piensen los demás, les garantizo que vale la pena. Y si se equivocaron y deciden cambiar de opinión, lo mismo, ¡vamos para adelante que la vida es nuestra! Espero que se acuerden de esto siempre: “si no hay amor, que no haya nada”, con amar lo que se hace alcanza y sobra.

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Autor: Ximena Soto

Chucky. Enana maldita que siempre hace lo que siente. Estudiante de Piscopedagogía en la UNLZ. Militante. Adicta a los libros y escritora aficionada. Todo vale la pena si te hace sonreír.


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