#SerUniversitario

Experiencias universitarias contadas por universitarios.

¡Terminé mi primer año!

| 17 Comentarios

Hace ya unos días que rendí mi último final de primer año, y fue sólo entonces que pude frenar un segundo, mirar por encima del hombro y contemplar todo lo que había logrado en poco menos de diez meses. Son pocos los momentos en la vida en que uno se da cuenta de que acaba de lograr algo importante, y para mí ese momento no llegó hasta que, después de rendir y una vez en mi casa, taché “Nutrición” (la segunda área de primer año con la nueva currícula) del plan de estudios pegado en la pared de mi cuarto.

<< Una menos >> pensé. Y con eso, más o menos, también se me vino a la mente la idea de que estaba de vacaciones hasta Febrero. Que había terminado mi primer año de universidad. << ¿¡Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!? >>

Por supuesto, los 4 o 5 días siguientes a haber rendido el examen final, sentía que debía estar estudiando… Se sentía (y se siente) muy raro conversar en los grupos de WhatsApp con tus compañeros que todavía tienen que rendir. Incluso a uno le da un poco de culpa, escribir mensajes de ánimo mientras uno está en la pileta, playa, leyendo o haciendo cualquier cosa menos estudiando. Pero la realidad es, a pesar de todo, que uno no puede ignorar el hecho de que es el esfuerzo el que lo lleva a uno a donde está.

Cuando empecé la carrera, muchos me dijeron que el mayor desafío de Medicina era el volumen del material a estudiar y el poco tiempo para hacerlo. Meses después, habiendo vivido en carne propia (parte de) la experiencia, creo que para mí no es tanto el material en sí sino las sensaciones que acompañan el estudiar. Opino, en lo personal, que ser estudiante es muy difícil. Y con esto no pretendo inferir que la gente puede victimizarse por ser estudiante, sino que, para la gente que se toma en serio el estudiar una carrera universitaria, estudiar puede ser una experiencia, cuanto menos, dura.

Hubo muchos momentos en los que pensé que me había equivocado al elegir la carrera; no porque no me gustasen los contenidos (todo lo contrario), sino porque tenía una permanente sensación de duda e inseguridad que no podía atenuar de ninguna forma. El “no llego ni a palos” al ver todo lo que tenía para estudiar, el “no sé nada” pocos días antes de rendir y otros afines, para mí fueron una tortura. Y creo que si bien esas sensaciones nunca se van a ir, uno tiene que aprender a manejarlas y entender que no son otra cosa que los nervios jugando una mala pasada.

Creo que la universidad no sólo lo prepara a uno desde lo académico, sino también en el sentido en que te prepara como persona. Durante este año aprendí cosas de mí mismo que antes no sabía: debilidades, fortalezas, cómo trabajarlas, cómo explotarlas, de todo un poco… Se aprende mucho; el estudiar una carrera universitaria es una experiencia sumamente gratificante, más allá de cualquier calificación o resultado, hay una sensación de logro y orgullo propio que una vez que lo alcanzás, no se va con nada.

¡TRANQUI! Te ayudamos a preparar tus finales

Autor: Gastón Lanzani

La escribo día a día y lo hago lo mejor que puedo. Estudiante de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral.


Compártelo:


17 comentarios

Deja una respuesta

Los campos requeridos estan marcados con *.