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Experiencias universitarias contadas por universitarios.

El trampolín al éxito

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4 años. 4 años de cursar, de estudiar, de rendir, de sufrir, aprobar, desaprobar… Si empiezo a contar todas las cosas que nos pasan dentro de una universidad en 4 años, no termino más. Es entendible que en ese lapso de tiempo, mientras nos acercamos al título tan deseado, nos pase que “nos empezamos a quedar sin nafta”.

No puedo negar que, justamente hace 4 años, arrancaba como lo hace cualquier ingresante que se toma en serio su carrera: con entusiasmo, con convicción, con ganas. Pero sobretodo con una duda en particular, una duda quizá más fuerte que todo aquello que me daba energía para “comerme el mundo”: ¿me dará el bocho para terminar esta carrera? Creo que independientemente de la carrera, no debo ser el único que haya tenido esa gigantesca duda existencial.

Fueron pasando los cuatrimestres, las materias; primero 3, 7, 10, 15 y acá estoy ahora luego de cursar 20 materias. ¿Fin de la historia? No. Quien lleve mucho tiempo cursando me entenderá, y a quien recién arranca, le recomiendo que lea con mucha atención.

¿De qué manera podía deshacerme de una pregunta tan incomoda como esa? No había otra manera que no sea estudiando, y simplemente dejar que el tiempo pase, a fin de cuentas, el tiempo diría si estaba capacitado o no para dicha carrera.

Empezaban a correr los años y junto con ellos se disipaba no solo la incomodidad de si podría o no terminar la licenciatura, sino también la energía del ingresante entusiasmado. A tal punto que llegué a desear terminar la carrera no por el título (que es lo que siempre deseé), sino para no estudiar más por un tiempo, para dormir un poco más, para tener más ociosidad.

¿Qué podía hacer con ese sentimiento, sinceramente horrible, que había surgido de la nada y me atrapaba cada vez más? Porque no son simplemente ganas de no estudiar más, es cambiar el “sí, por suerte voy a la facu y estoy re contento” por el “la verdad no doy más, no veo la hora de terminar”. Y de yapa se suma algo poco agradable: un bajo desempeño académico. No con recursadas, sino quizá con más cuatros o cincos de los deseados, sabiendo que esas notas estaban por debajo de un nivel que había alcanzado en otro momento.

Hace poco llegué 40 minutos tarde a una clase, así que me fui a tomar un cafecito al quiosco que está dentro de la facu. Mientras esperaba que pasara el tiempo, escuché hablar a dos chicas a las que les faltaban 9 y 12 materias (como a mí). “No quiero venir más, te juro que sería capaz de comprar el título, estoy harta de estudiar” decía una de las chicas. La otra prácticamente decía lo mismo. Ahí me di cuenta de que no era el único, y que quizás el paso del tiempo nos erosionaba.

La cuestión ahora era ¿cómo salgo de esta? Obviamente es esencial reconocer el error y frenar esa connotación negativa que tenía sobre el desgaste que me generaba la vida universitaria. Hecho. Las ganas de estudiar, ¿en donde las encuentro? Motivación pura, recordando el motivo por el que estamos ahí, sin quejarse de estudiar, sino anhelando el título, cueste lo que cueste. No pensar en un año sabático, sino en cómo preparar un año excepcional.

Finalmente, creí entender que para un estudiante avanzado, es necesario el entusiasmo del ingresante, recuperar esa pasión, esas ganas, esa energía que brota de lo más profundo de nosotros. Obvio que eso no es todo, ser un estudiante avanzado te obliga a hacer uso de la experiencia, de aprovechar todo nuestro kilometraje, combinarlo con ese entusiasmo casi inicial y sacar el máximo provecho posible para ese tan difícil sprint final. Que por cierto, no es nada fácil.

Cuando iba al CBC en Avellaneda, en el camino había un paredón pintado con aerosol que decía “El fracaso es el trampolín al éxito”. No me lo olvide nunca, más acertado imposible.

Y así fue. Luego de haber tocado fondo, ahora estoy partiendo de ese trampolín, utilizando como impulso la confianza en mí mismo.

Autor: Gonzalo Toledo

Estudiante de Licenciatura en Economía. 64% economista, FCE UBA. Si tomar cerveza fueran ganas de estudiar, ya me hubiera recibido. Somos lo que creemos ser.


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9 comentarios

  1. Excelente!! Quiero conservar estás ganas de ingresante lo más que pueda. Muy buen artículo

  2. Me ENCANTO. Es excelente. Y lo leí en el momento JUSTO. Gracias por compartir.

  3. Me encantó!!!!! A 3 materias de recibirme de Contadora, ya no tengo pilas!! Tengo q pensar en todo lo que ya hice y sacar las fuerzas de ahí. Gracias por escribir esto!

  4. JENNY
    10/08/17
    Muchas gracias me sirvió mucho para seguir luchando. No es fácil pero se puede poniéndole garra y entusiasmo gracias por pensar en el otro. Que Dios te bendiga y te guie siempre.

  5. Gracias ani!

  6. Me sentí demasiado identificada con la parte de “quiero dejar de estudiar para dormir, para tener tiempo”. Es verdad que una carrera universitaria demanda muchísimas cosas, hasta salud mental. Pero lo que siempre me impulsa a seguir, habiendo pasado la mitad de la carrera, es que el premio lo vale. Y no me refiero al título, si no a esa sensación de que te pusiste a prueba constantemente y a pesar de todo lo lograste.

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