El rol del psicólogo perinatal es reciente y la carrera lo explica por su historia. Hasta el siglo XVI el nacimiento era un acontecimiento comunitario sostenido por las parteras; a fines del siglo XVIII la profesión de partera pasó a desarrollarse bajo la tutela de los médicos y la palabra fue cediendo ante la tecnificación del nacimiento; en el siglo XX la neonatología permitió la sobrevida de bebés muy pequeños e incorporó a los padres a las unidades de terapia intensiva neonatal. La dirige la Dra. Alicia Oiberman.
La inserción y las intervenciones del psicólogo en el área materno-infantil de un hospital, coordinadas con la práctica médica obstétrica y pediátrica-neonatal, a partir de comprender tanto los procesos madurativos psicobiológicos normales como algunas patologías orgánicas de la madre y del bebé. Se trabajan las técnicas que evalúan el vínculo temprano —observación vincular, entrevista psicológica perinatal, escalas de evaluación del desarrollo—, la identificación de factores de riesgo psicosocial y el manejo de la información médica en las maternidades.
Una parte del programa se ocupa de lo difícil: la atención psicológica en internación obstétrica, internación neonatal y muerte prenatal o neonatal, y los modelos de conflicto vincular ligados al entorno familiar, como padres adolescentes o con cuadros psicopatológicos. La carrera apunta a formar un agente de salud materno infantil para el trabajo en equipos interdisciplinarios.
Licenciados en Psicología —o equivalentes— graduados de universidades nacionales o extranjeras, cuyos planes de estudio contemplen como mínimo cuatro años de duración, conforme a la Resolución CS 5729/16 artículo 13. Los aspirantes asisten a una entrevista de admisión con la directora o con miembros de la Comisión Académica Asesora.