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Experiencias universitarias contadas por universitarios.

Misión: cambiarse el nombre en la UBA

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Me cambié el nombre en la UBA. No, no estoy siendo investigado por el FBI ni por la AFIP y me cambié la identidad. Igualmente eso sería casi imposible en la época del internet (#Miedo).

Como conté en otro post, algún empleado de la UBA tipeó mal mi nombre y sin chequear nada, apretó enter e hizo que me llamara y que aparezca en todas las listas y sistemas de la facultad como “Nicolás SHERZER” en vez de “SCHERZER“. Se comió una C y yo quería que me la devuelvan (?).

Así que tenía que enfrentarme a ese proceso indeseable por cualquier estudiante de la UBA: hacer el trámite para el cambio de nombre.

Hace unos meses había preguntado en la sede de Avellaneda, en la cual cursaba, si me podía cambiar el nombre ahí. Me dijeron que no, que debía ir a la sede central de Económicas, ubicada en Av. Cordoba.

Como ya había ido una vez ahí, sabía los horarios del departamento de alumnos y concurrí unos 20 minutos antes. Increíblemente abrieron las puertas super puntual, a las 15:30 pm. Entré, le conté mi problema a la chica que atendía y me dijo lo siguiente: necesito una fotocopia de tu DNI o cédula y una nota tuya pidiendo el cambio. Por dentro pensé “qué carajos? una nota? en qué año vivimos? 1980?”. Le pregunté si sabía de un lugar cerca para sacar la fotocopia y me dijo que ahí nomás, adentro de la facultad, muy cerca del departamento de alumnos, había un lugar de fotocopias. Fui rapidamente para poder liquidar el trámite lo más rápido posible y me encontré con esto:

Cartel en fotocopiadora de la UBA: "Enseguida vuelvo, gracias"

Esperé unos 5 minutos y como nada sucedía, fui a preguntar y me dijeron que seguramente “la chica se fue a comprar algo para comer, no debe tardar mucho en volver”. Todo bien con la chica y su almuerzo, pero no podría haber ido en el horario de almuerzo del departamento de alumnos (de 13 a 15:30 hs.) así estaba todo sincronizado?. Esperé unos 10 minutos y ya éramos 2 o 3 los que estábamos esperando para sacar una maldita fotocopia. Y llegó! Saqué la fotocopia, que no sabía si tenía que pagarla o no (la verdad no se por qué creí que iba a ser gratis), y fui nuevamente al departamento de alumnos.

Luego de escribir la notita que decía basicamente que me pusieron mal mi apellido y pedía que me lo cambien, pensando por dentro “esto es muy estúpido y sin sentido”, la chica hizo un repaso de todos mis datos (dirección, teléfono, email, etc) para comprobar que todo esté en orden. Y me dijo, dándome un cartón con un número de trámite: “En los próximos días te va a llegar un email, en el que se te va a pedir que vengas para notificarte del trámite“. Me fui aceptando las indicaciones y puteando por dentro. ¿Cómo podía ser que compliquen tanto un trámite tan básico como cambiar un apellido mal escrito?.

La bronca era que por culpa de un empleado que no chequeó la información (muy importante) que estaba ingresando en el sistema, yo tuve que perder tiempo irrecuperable de mi vida, yendo 2 veces a una sede que encima no es en la que curso. Y me pregunto ¿qué tan difícil puede ser que éste trámite se pueda hacer en cualquier sede?.

A los 5 días me llega un email que decía lo siguiente: “Sr. Nicolás Scherzer: Por el presente se le comunica que deberá concurrir a la dirección de alumnos en el plazo de 3 días hábiles, en el horario de 8:30 a 13 o de 15:30 a 20 hs, a fin de notificarse de la resolución del trámite de referencia, iniciado oportunamente por usted. Asimismo se le informa que de no presentarse se podrá remitir el expediente al archivo sin haber tomado conocimiento de lo resuelto. Sin más, queda usted debidamente notificado.“. Ya tenía toda mi semana organizada, pero esto me hacía cambiar todos mis planes, encima no entendía qué era lo que pasaría si no iba. Y chequeé en la página de UBA Económicas y mi nombre ya figuraba bien.

Al final, de muy mala gana, decidí que tenía que serle fiel a todos los seguidores del blog (?), e ir con el objetivo de preguntar qué pasaba si no iba. Llegué, le di el cartón con el número de trámite y me hizo firmar en una planilla. Nada más. Eso. Fui hasta allá por eso. A dibujar un garabato en un papel. UN GARABATO EN UN PAPEL. Y le pregunté qué pasaba si no iba y me dijo “y… es que así queda registrado que estás notificado del trámite“. ¡Pero si en la página y en el email ya podía observar que se realizó el cambio de nombre correctamente!.

En conclusión, se refuerza la teoría de que en la UBA todo trámite que parece fácil, no lo es. Y que con cambios muy pequeños, la vida de los universitarios podría mejorar mucho.

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Autor: Nicolás Scherzer

Fundador de #SerUniversitario y tecno-amante. Le atajé un mano a mano al cáncer. Rebotando entre Sistemas de Información y Diseño Gráfico en la UBA. ¡Hincha del Rojo! También tengo Twitter: @nscherzer


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