Fortificar es incrementar deliberadamente el contenido de micronutrientes esenciales para mejorar la calidad nutricional del suministro alimenticio, según la definición de la OMS, pero su ejecución industrial plantea desafíos complejos. El curso distingue la fortificación masiva, la focalizada y la orientada por el mercado, y la obligatoria de la voluntaria, con sus consideraciones legales y su impacto en la industria.
Se revisan las vitaminas y minerales usados —hierro, calcio, vitamina A, yodo, zinc, folato, complejo B, vitamina C, vitamina D, selenio y flúor— con su biodisponibilidad y sus límites de inocuidad, tecnológicos y de costos, y también fitoesteroles, polifenoles y coenzima Q10. La parte aplicada trabaja el desarrollo de un producto fortificado, los tipos de adición, la mezcla seca y los efectos de los tratamientos térmicos.